PROHÍBEN EL USO Y LA VENTA DE PRODUCTOS A BASE DE KOMBUCHA
La Comisión Nacional de Alimentos (Conal) informó que el producto denominado kombucha -que se consume más comúnmente en forma de té- no será incluido en el Código Alimentario Argentino. Asimismo, el Anmat resolvió el pasado 28 de marzo prohibir la comercialización y el uso de todos los productos a base de kombucha en todo el país, por disposición N° 1.829.
Según informó la Dirección de Bromatología y Química de la provincia, dichas resoluciones reafirman la decisión tomada oportunamente por esta repartición santafesina de no aprobar la elaboración y comercialización de dicho producto.
Explicó que dicha prohibición se fundamenta en diversos puntos. Entre ellos -indicó- se advierte que el té de kombucha no está contemplado en el Código Alimentario Argentino ni responde a la denominación de suplemento dietario debido a la presencia de microorganismos viables, respondiendo a un zooglea (combinación simbiótica de bacterias, hongos y levaduras).
Asimismo, planteó que -debido a la presencia de dichos microorganismos- en el té se producen antibióticos naturales poderosos que pueden ser tóxicos y pueden generar como resultado infecciones bacterianas droga-resistentes.
Por otra parte, Bromatología manifestó que los expertos en micología informaron que, en el cultivo del hongo, el riesgo de contaminación por Aspergillus es alto, por lo tanto se correría el riesgo de una infección micótica (aspergilosis), que ataca al cerebro y puede ser fatal en personas con sistemas inmunes debilitados. Asimismo, y debido a la producción de una micotoxina (aflatoxina B) producida por este hongo, el riesgo se ve aun incrementado ya que es un potente metabolito causante de cáncer.
Puede ser tóxico
Por último, advirtió que se han informado casos de pacientes que consumieron kombucha y han tenido problemas gástricos con náuseas y vómitos, y otros pacientes que han sufrido infecciones severas por levaduras. Organizaciones internacionales -agregó- han sugerido que puede ser tóxico de acuerdo al análisis de informes por casos de hepatotoxicidad, acidosis láctica, alteración de la función hepática, alteración de los glóbulos blancos y eritrosedimentación.
Además, explicó que fueron reportados el desarrollo de resistencia antibiótica y efectos nocivos en tejidos corporales debido a la exposición prolongada a los ácidos presentes en el té.
Por este motivo, la Dirección de Bromatología planteó que “a fin de proteger la salud de la población se prohíbe la comercialización de productos a base de kombucha y se recomienda no consumirlo en todo el territorio de la provincia.
En tanto, recordó que la Comisión Nacional de Alimentos está integrada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, la Subsecretaría de Defensa al Consumidor y las Direcciones de Bromatología de todas las provincias.
¿Qué es?
Kombucha es una colonia viva de hongos y bacterias (en crecimiento simbiótico) que incluye por lo menos tres microorganismos: la bacteria del ácido acético (Acetobacter xylinum) y dos levaduras (Zygosaccharomyces rouxii y la especie cándida), lo que da como resultado una placa zoogleal.
Otros nombres con los cuales se lo conoce son: hongo de Manchuria, Champaña, Chombucha, Combucha, Chambuska de la vida Dr. Kwassan, Manchurian, Kargasok, Fungo Kombucha, té champiñón, japon japonicus, hongo infusión champiñón, té de hongo, té de mar, etcétera.
El nombre “Hongo del Té” es un término incorrecto que surge de la capacidad única de la bacteria de sintetizar una red de celulosa flotante que parece moho superficial en un medio no agitado y es similar en composición a la de la “madre del vinagre”.
Un té que resulta peligroso
A través de cualquier buscador de Internet se puede obtener información sobre la kombucha, la que se considera una sustancia que ofrece supuestos beneficios para la salud. Incluso incluyen la forma de preparación del té y las dosis que deben ser consumidas, de acuerdo con la edad de la persona.
Por ejemplo, en uno de los sitios se puede leer que “se dice que en China utilizaron la kombucha hace aproximadamente 2200 años, para llegar a la inmortalidad. El consumo del té fermentado se descubrió por primera vez en Manchuria, en el año 220 a.C. Después, se extendió a Rusia (donde existe una gran cantidad de literatura sobre sus beneficios). Durante la Segunda Guerra Mundial, esta bebida fue introducida en Alemania y luego a Francia, donde su consumo se volvió muy popular, como posteriormente ocurrió en Estados Unidos”.
Esta popularidad -continúa- se debe en gran parte a su poder vigorizante y a sus efectos curativos. Se trata del hongo del té, comúnmente conocido como kombucha, proveniente del Asia del Este. Vive y se reproduce en una solución de té y azúcar. Tratándolo correctamente, el hongo no muere mientras uno de ellos viva, y está compuesto por células de levadura y bacterias.
La exploración científica de los hongos comenzó en la década de 1950, con el Instituto Bacteriológico de Moscú (como parte de sus proyectos de investigación del estudio del cáncer en todo el país). Descubrieron que no era, como se pensaba inicialmente, un solo organismo, sino una colonia simbiótica de varias bacterias y levaduras con vías metabólicas altamente complejas y sofisticadas. Este grupo de organismos muestra un efecto antibiótico distinto a través de la presencia de ácido úsnico, que está presente en algunos líquenes. También existen evidencias de que el ácido úsnico puede desactivar ciertos grupos de virus.
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