PROHIBEN LA PESCA Y VENTA DE ARMADO
La Secretaría de Medio Ambiente de Santa Fe prohibió la pesca y la venta del armado hasta que se solucione la mortandad de millares de peces de esa especie en el curso medio del río Paraná, en una decisión conjunta con su par de Entre Ríos y con la Subsecretaría de Pesca de la Nación, según informó ayer el secretario del área, Marcelo Terenzio, a La Capital.
En sintonía con el temor de la gente más que con la medida, la venta y el consumo de pescado de río se redujo en cerca de un 50 por ciento en algunas pescaderías rosarinas, según informaron distintos comerciantes consultados.
“La gente está consumiendo mucho menos pescado de río, te diría que la venta ha bajado un 50 por ciento porque nadie le da respuestas. Pasa lo mismo que con el pollo, que la gente lo compra menos. Y yo también haría lo mismo”, confió Oscar, de la pescadería La Esperanza.
Hecha la ley hecha la trampa, la pesca del armado está prohibida desde anteayer, como consecuencia de la aparición hace dos semanas de millares de ejemplares muertos en ambas márgenes del Paraná, pero había pescadores que lo seguían sacando y pescaderías de barrio que lo vendían, especialmente en filet, según confiaron distintas fuentes.
En cambio, el secretario Terenzio advirtió que “esto es una cuestión cultural: el pescador no lo saca porque no lo vende. Ahora si alguien lo pesca y se lo come, no podemos controlarlo”.
Con respecto a las causas por las que la extraña bacteria Edwarsiella Tarda se ensañó con el armado, Terenzio sostuvo que “el histopatólogo Luis Romano hizo un informe con detalles técnicos para determinar por qué esta bacteria propia del armado y de estas especies con bigotes entró en la subcuenca del Paraná. Es una enfermedad aguda que está en un estado crónico y quizá sea el final del proceso, pero fue una epizootia (enfermedad que ataca a una o varias especies animales en forma transitoria) que se dio a lo largo y ancho del Paraná, algo que no se debe a la contaminación, porque si no habría atacado a todas las especies en un solo lugar, como pasó en el Salado con los agroquímicos”.
Terenzio se explayó sobre los alcances de la veda de la pesca del armado común y del armado chancho: “Con el gobierno de Entre Ríos hemos extendido la veda de la pesca y la comercialización del armado hasta que finalice esta epizootia muy rara, y para morigerar el impacto que ha sufrido esta especie”.
En cambio, uno de los titulares de una pescadería del macrocentro disintió con las causas de la mortandad: “El armado no sale en esta época porque inverna, se va al fondo del río, se queda quieto y la red le pasa por arriba y no lo agarra. El problema puede estar en el agua, pero también en el barro del fondo del río”.
Con respecto a la temida devastación del Paraná que provoca la pesca indiscriminada, Terenzio sostuvo que “no hay crisis pesquera, pero hay que hacer algo. Estamos intensificando los controles y establecimos un cupo en relación a la pesca, la exportación y el consumo interno de pescado, así como una talla mínima, que en el sábalo es de dos años y más de 30 centímetros, que es cuando tiene su primera gestación”.
En cambio, los pescadores miran el problema desde la otra orilla, como Angel, del remanso Valerio: “La temporada del armado no empezó y los que venden son de los que traen de los puertos. Nosotros no trabajamos con el armado, pero el trabajo no ha bajado. Todos los años pasa lo mismo: dicen que pasa algo con tal o cual pescado, pero nosotros lo cocinamos, lo comemos y no pasa nada”.
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