PROMETEN CREAR EL INSTITUTO DEL LIBRO
El compromiso del secretario de Cultura de la Nación, José Nun, de apoyar la creación de un Instituto Nacional del Libro, la extraordinaria interpretación de la actriz Cristina Banegas de un fragmento de la obra “Lady Macbeth” y el discurso de la dramaturga Griselda Gambaro, autora de esa pieza teatral, quien recordó a los argentinos analfabetos, semianalfabetos e indigentes que no acceden a la cultura, fueron los datos salientes de la apertura de la 31a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Extenso como pocos, en el acto hablaron el presidente de la Fundación El Libro, Carlos Pazos, entidad que organiza la muestra; el secretario Nun; el ministro de Educación, Daniel Filmus; el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra; la senadora Cristina Fernández de Kirchner, en representación del presidente Néstor Kirchner, y Gambaro.
Pazos volvió a la carga con el reclamo de que se disminuya la presión fiscal sobre la industria editorial y se fije un nuevo tratamiento impositivo para los derechos de autor. Pero esta vez el guante fue recogido por Nun, quizá de mutuo acuerdo con la Cámara Argentina del Libro y la Fundación El Libro. El secretario aceptó que la industria ha estado “en grandes dificultades que no remedió la ley de fomento del libro de 2001”. Y puso de relieve que “al desgravar sólo el IVA para la venta se creó una asimetría fiscal que hace que tenga un gravamen más alto el libro argentino que el importado”.
Nun sorprendió al apoyar abiertamente la creación de “un ente -probablemente análogo al Instituto Nacional de Cine (Incaa)- que recaude sobre la producción editorial para sostenerse y estar en condiciones de dar créditos y subsidios para las editoriales, y para favorecer la exportación del libro”.
El proyecto apoyado por Nun fue prohijado por el actual director de la Biblioteca Nacional, Elvio Vitali, cuando era subsecretario de Industrias Culturales durante la gestión de Torcuato Di Tella y cuenta con el respaldo de la Cámara del Libro, pero es discutido por la Cámara Argentina de Publicaciones, que reúne a los grandes sellos editoriales del país.
CON LA PALABRA
En una inauguración caracterizada por la ausencia de escritores y la abundante presencia de editores, distribuidores, funcionarios del gobierno nacional y de la ciudad de Buenos Aires, invitados especiales y una delegación de las Madres de Plaza de Mayo, encabezada por Hebe de Bonafini, recibieron sendos premios a la Trayectoria Editorial 2005 los editores José Luis Mangieri y Arturo Peña Lillo, quien se declaró parte de una “comunidad editorial que sobrevivió por prepotencia de trabajo”.
La senadora Kirchner comenzó su discurso con un tono coloquial: “Cristina, sorpresas te da la vida”, al referirse al premiado Peña Lillo, cuyas ediciones, “más concretamente las de Arturo Jauretche fueron mi primera lectura y formadora de casi toda una generación que se caracterizó por su pasión por la lectura, el conocimiento y que ayudó a construir un mundo mejor”. Ibarra puso de relieve que “escribir y publicar en libertad tiene que ver con los derechos humanos”.
Tan breve como el de Ibarra fue el discurso de Filmus, quien reiteró que “el libro y la democratización de la lectura son cuestiones de Estado y el acceso al libro es una cuestión de ciudadanía”. La interpretación de Cristina Banegas dejó mudo al público en un escenario no habitual. Lamentablemente, por la extensión del acto, varias filas se habían vaciado. Banegas fue muy aplaudida.
La inauguración se completó con el discurso de la dramaturga Griselda Gambaro. Menuda y firme, la autora teatral expresó dos anhelos.
El primero fue que “se proteja la libertad del libro y se lo difunda con una estrategia que debe acompañar el país en su crecimiento, porque no sólo la educación, también el pan, el techo y la salud tienen que ver con el libro y su lectura”.
El segundo, que “la Feria se abra alguna vez realmente para toda la sociedad argentina, porque el hecho también compromete nuestro futuro. Son 750.000 los analfabetos que no concurren, la inmensa franja de semianalfabetos e indigentes; es la enorme disparidad económica y social la que determina la interdicción que impide acceder a la Feria y al libro como un objeto de pertenencia”, concluyó.
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