PROMUEVEN LA CONSERVACIÓN DEL ECOSISTEMA DE HUMEDALES FRENTE A ROSARIO
En la agenda de la información local hay temas cuya recurrencia hace prácticamente innecesaria su actualización informativa. Su puesta en escena implica siempre una reiteración. Algo semejante ocurre con la quema de pastizales en las islas entrerrianas frente a Rosario. Se sabe: junto con la foto del humo y las cenizas, las declaraciones de los funcionarios provinciales que la pasada semana realizaron una “excursión” en helicóptero sobre la zona de islas, podrían haber sido extraídas, textualmente, de cualquiera de las ediciones con que este diario viene dando cuenta del tema en estos últimos tres años.
“Ahora creemos que se está en condiciones de combatir la quema indiscriminada de campos”, coincidieron en afirmar los funcionarios de Medio Ambiente de las provincias de Santa Fe y Entre ríos. Naturalmente, nada pulveriza más el sentido literal de esta afirmación que su eterno retorno.
En este marco, los representantes del Taller Ecologista de Rosario y los pobladores de las zonas más afectadas por los incendios volvieron a movilizarse, convencidos de “que las quemas en las islas son sólo un emergente de un problema mayor ligado a la apertura del puente Rosario-Victoria”.
El reclamo además tuvo como objetivo relanzar la Campaña de Protección de los Humedales del Paraná Inferior y divulgar un pormenorizado informe ambiental que los ecologistas rosarinos elaboraron con el Foro Ecologista de Paraná. El documento está fechado en abril de 2004 y lleva por título “Quemar por dinero”. Entre otras cosas, incluye una reseña cronológica de las distintas propuestas y reclamos que, desde mucho antes de la inauguración de la conexión vial, los ambientalista de ambas orillas del Paraná vienen realizando formalmente ante las autoridades de sus respectivas provincias, “sin obtener ningún tipo de respuesta concreta”.
El eje del informe es “que los incendios intencionales en las islas del área de influencia del puente Rosario-Victoria dejaron al descubierto el fenómeno de revalorización inmobiliaria generado por la obra que, triplicando el valor de las tierras, ha aumentado hasta límites alarmantes la presión sobre los ecosistemas afectados y pone en riesgo a la salud pública. Hoy existe un incremento notorio en las actividades y nuevos usos de esas tierras que no cuentan con ningún tipo de control”, se lee textualmente en un párrafo.
Sobre esta base, los ambientalistas recuerdan que ya en junio de 2001 ambas ONGs habían elevado “una serie de propuestas a los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos, al municipio de Rosario y a la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental de la Nación, para conformar un equipo de trabajo entre diferentes jurisdicciones, funcionarios y especialistas, donde se discutiera seriamente cuál debería ser el status jurídico apropiado para promover un manejo sustentable de los humedales”, consigna el informe. Entre los argumentos esgrimidos en aquel momento se subrayaba “que la presencia del puente facilitaría obviamente el rápido acceso a sectores de las islas, recrudeciendo la presión de las actividades productivas sobre las mismas”.
“Las quemas son constantes, pero en realidad se trata de emergentes de una situación más grave que está soportando el sistema de humedales frente a la costa rosarina”, explicó Florencia Ruiz, integrante de Taller Ecologista de Rosario y autora de un minucioso artículo donde se ponen de relieve “algunas de las modificaciones que se vienen dando en la zona a partir de la inauguración del puente”.
Entre los datos aportados por la representante del Taller Ecologista, cabría destacar los siguientes puntos:
El río Paraná y su valle de inundación (el conglomerado de islas con sus lagunas y riachos que nos une con la otra orilla) forman parte de un sistema único, no puede existir uno sin el otro. Es necesario que la planicie se inunde para que allí se críen los peces, quienes en el río principal no tienen oportunidades de sobrevivir.
Los humedales son sistemas que contienen una gran biodiversidad y cumplen una función imprescindible: actúan como esponjas, ya que el agua se acumula o circula de manera más lenta dentro de ellos y es filtrada por la vegetación. Por ello, los humedales regulan inundaciones y sequías y purifican el agua reteniendo sedimentos y tóxicos.
En estos momentos el río se encuentra en un período hidrológicamente seco. Después de la crecida de 1998, comenzó un período de aguas bajas. Esto, sumado a la facilitación y abaratamiento de traslado de ganado que supuso la conexión vial Rosario-Victoria, ha hecho que el número de cabezas de ganado pasara de un promedio de 40 mil a una cifra que ronda las 190.000 cabezas.
Los pescadores que recorren continuamente la zona denuncian que dentro de las islas los dueños de los campos están tapando entradas de lagunas para que estas se sequen y se conviertan en nuevas tierras para criar ganado, a pesar de que esto está prohibido por la ley de aguas de Entre Ríos, la 9.072.
La Secretaría de la Producción de Entre Ríos dispuso—de acuerdo a la ley 9.603—el arrendamiento de islas fiscales, de las cuales 130 mil hectáreas pertenecen al ejido urbano de Victoria. En setiembre de 2003, por disposición del Departamento Ejecutivo Municipal de Victoria, 376 mil hectáreas de islas fueron declaradas áreas protegidas. El decreto correspondiente fue promulgado por la ordenanza 2.185, sancionada por el Concejo Deliberante de Victoria.
La Dirección de Recursos Naturales y Economías Alternativas de Entre Ríos, mediante la resolución Nº229, prohibió la quema de pastizales en el departamento de islas de Victoria. Pese a los distintos instrumentos legales con que cuentan los funcionarios de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, los incendios continúan. Por ello, es imprescindible que, más allá de la normativa vigente, se declare un área natural protegida en los humedales del Paraná inferior.
Este contenido no está abierto a comentarios

