PROPONEN CAMBIOS Y "REGLAS MÁS CLARAS" EN EL PENAL DE CORONDA
La primera reunión entre el cuerpo de delegados de los internos de Coronda con las autoridades del Servicio Penitenciario, después del motín del domingo, arrojó compromisos de cambio en reclamos históricos de los detenidos aceptados como fuentes de conflictos recurrentes. Los puntos más fuertes fueron una reglamentación más objetiva del concepto en base a indicadores más concretos, la reorganización del penal y la reasignación de funciones de la fuerza de choque del Servicio. En la reunión _ objetada por sectores del SP_ participan también el director del penal, representantes de la Secretaría de Derechos Humanos y la Coordinadora de Trabajo Carcelario.
El cambio en la calificación del concepto es un reclamo histórico de los detenidos ya que no había un criterio unánime para establecerlo y es determinante para acceder a beneficios. El concepto es un tipo de “pronóstico sobre la posibilidad de reinserción social” realizado por trabajadores sociales y psicólogos. Es muy criticado ya que los profesionales califican de acuerdo a criterios y teorías diferentes.
La nueva normativa pretende vincular la calificación del concepto con la conducta -para la cual anunciaron ampliar las garantías- y con la participación en actividades que demuestren un intento de progreso por parte de los internos. “Es un intento de avanzar en reglas más claras”, indicó el director del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa.
El cambio obligará a implementar nuevas actividades en la cárcel, sobre todo en posibilidades de educación y trabajo, actualmente muy acotadas.
La fecha de la reunión no se modificó a pesar del motín que el domingo a la noche tuvo como centro lo pabellones 10 y 12, cuyas problemáticas fueron abordadas especialmente. Rosúa planteó la desarticulación del régimen especial que rige en esos penales, con 23 horas de encierro diarias. “Son el sector más vulnerable, ya que por las condiciones en las que se encuentran son los que primeros reaccionan ante cualquier provocación”, señaló Lilian Echegoy, de la Coordinadora de Trabajo Carcelario.
Rosúa explicó que la asignación de internos a esos pabellones fue realizada bajo la teoría de la manzana podrida, por la cual se juntaba a los detenidos que presentaban algún tipo de conflicto en otras áreas. “Pretendemos trabajar con las personas que presentan problemas en su particularidad, no poniéndolos en el mismo lugar”, indicó el director del SP.
La progresiva unificación del régimen en el penal se conecta con otro cambio: la reformulación de tareas para el Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias (Geosp), creado en la gestión de Arturo Gandolla como fuerza de choque. El grupo tiene actualmente a su cargo la custodia de los pabellones considerados de “mala conducta” y fue acusado por los internos de ejercer represiones brutales ante reclamos cotidianos y en las revueltas, donde se registran heridos de gravedad y víctimas fatales.
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