PROPONEN LA CREACIÓN DE UN HOGAR DE ESTADÍA NOCTURNA
“No es un capricho personal ni político; es una respuesta que se le debe dar a esta gente”, dijo la concejala Mirta Ledesma, para referirse al proyecto de ordenanza, que planea crear un “hogar de estadía nocturna” para desamparados (ver aparte). La edil del Partido Justicialista lo presentó en septiembre de 2004 y ahora busca que tenga tratamiento legislativo y sea aprobado.
“No sabemos cuántos son los que duermen en la calle”, anunció la mujer, que sensibilizada por una realidad que le toca ver diariamente, piensa en la forma de ayudar más allá del asistencialismo. “A esa gente hay que hacerle un seguimiento, la Municipalidad debe hacer un relevamiento y detectar por qué llegaron a esa situación”.
Ledesma tomó como base para propiciar la ordenanza, un informe que la Secretaría de Promoción Social de la ciudad de Buenos Aires, llevó a cabo por primera vez en 1997 y 1998. En esa época no había registros específicos sobre el “alcance del fenómeno”, ni de las “características básicas” de sus protagonistas.
Cuenta que la movilizó a interiorizarse, un hecho puntual. “Iba caminando con mis amigas, y cuando vieron a un señor indigente, me dijeron “ícuidado Mirta, cuidado!”, como si hubiera aparecido un fantasma -recuerda con angustia-. Era un ser humano que estaba muerto de frío, en la plaza. Me di cuenta que no queremos verlos, y el Estado, que tiene que ser el responsable de brindarles el apoyo necesario, los ignora”.
MISERIA HUMANA
“Muchas veces las personas llegan a ese punto límite, que es mostrar la miseria como seres humanos, porque ya no les queda otro recurso”, argumentó la concejala del PJ. El hecho de “dormir en cualquier lado, no tener responsabilidades -a veces por el entorno-, hace que la misma sociedad los vaya marginando”.
Ledesma sabe que “a veces el Estado invierte en muchas cosas, que no siempre son necesarias”, por eso cree estar usando el sentido común. “Lo único que veo es la realidad que me marca mi ciudad, y la realidad es que cada vez hay más gente durmiendo en la terminal de ómnibus, en plazas y calles. La paradoja es que en la cochera que está al lado de la Municipalidad duermen dos indigentes. Los tienen ahí al lado y no los ven”.
Los lugares más frecuentes en los que paran son plazas, parques, estaciones de trenes y de colectivos; frente a iglesias y hospitales; puentes o avenidas. La mayoría son varones y en muchos casos tienen sus facultades mentales alteradas.
El cuadro local llevó a que la concejala no se contente con que tengan una cama caliente por las noches, la misión es “brindarles la posibilidad de higienizarse una vez por día, tener un plato de comida, y recibir asistencia profesional”. No pretende crear un depósito de personas sino un lugar en el que “se aseguren las medidas de higiene, seguridad y salubridad”.
El proyecto deambula desde septiembre del año pasado en el Concejo, pero ahora “hay muchos concejales que lo han mirado, y estoy consiguiendo las firmas para que pueda tener tratamiento legislativo y poder aprobarlo” se alegró la edil.
“Tengo la obligación de tratar de hacer algo, que no sea una simple noticia de mi proyecto. Estoy peleando para tratar de brindarle al municipio las herramientas para que sea realmente una obra, y no quede en 6 artículos de un proyecto de ordenanza, porque tampoco sirve”.
EDADES
Las cifras que arrojó el informe realizado en la ciudad autónoma de Buenos Aires en 1997/98, marcaban que la franja etaria más golpeada por el flagelo de la indigencia iba de los 36 a los 55 años (42%). Niños y ancianos estaban por debajo del patrón común en las calles porteñas, aunque la constante se revierte a medida que aumenta la exclusión, y que las instituciones responsables de atender a los más vulnerables no tienen capacidad de respuesta.
PARA PASAR EL INVIERNO
Con fecha 28 de septiembre de 2004, la concejala por el PJ, Mirta Ledesma, presentó un proyecto de ordenanza a través del cual se ordena la creación de un “Hogar de estadía nocturna”. Los destinatarios podrán ser las “personas desamparadas residentes en el ejido urbano (…) y para quienes arriben a la ciudad sin recursos ni posibilidades de alojamiento ni manutención”, dice el artículo 1°.
Está pensado para albergar alrededor de 50 personas de ambos sexos, y “asegurar condiciones mínimas de higiene, de salubridad y seguridad, con el fin de poder prestar servicios de hospedaje y alimentación requeridos”.
Los beneficiarios deberán “acreditar fehacientemente los requisitos de desamparo e indigencia”, tal como marca el tercer punto del proyecto. Los artículos subsiguientes apuntan a la creación de un equipo médico, para evaluar las posibilidades de “readaptación e integración social” (Art. 4); e “implementar convenios de colaboración, asistencia y complementación” con otras instituciones (Art. 5); todo bajo la custodia de la “Secretaría de Promoción Comunitaria”.
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