PUESTEROS RECONOCEN QUE HUBO VENTA DE MEDICAMENTOS
Esta mañana desde temprano, como todos los miércoles, arribaron al Parque Garay decenas de personas desde diferentes barrios de nuestra ciudad colocando sus puestos para el trueque. A pie, en bicicletas y remises, llegaron con la esperanza de poder cambiar vestimenta o mercadería por frutas, verduras o lo que cada uno necesite.
Muchos de ellos vivieron las inclemencias de la catástrofe hídrica. Algunos son titulares del Plan Nacional Jefes Hogar Desocupados. Todos manifiestan que con unos pocos pesos mensuales no pueden llevar a sus casas lo que sus hijos necesitan, y por esto el trueque se convierte en una buena alternativa para paliar la urgencia.
“Yo hace más o menos dos años que vengo al trueque, con la inundación interrumpimos la actividad”, contó enfática Cristina, a la que le cuesta “pagar el remís para traer las cosas de mi casa para acá. Y hay días que te vas y no tenés cómo llevarte las cosas porque ni siquiera te queda para el taxi”.
La idea del Trueque, como su palabra lo indica, es intercambiar pertenencias entre unos y otros, “le ponemos los precios a las cosas como para que la gente tenga idea de lo que vos le podés cambiar. A veces te pagan con plata pero son los menos, si no hay ni una moneda”.
UNA CLARA SOSPECHA
Los que colocan sus puestos asiduamente esperan que la Justicia y el Ministerio de Salud investiguen la venta de los medicamentos y señalen a los responsables “con nombre y apellido”.
La Negra -“así me dice todo el mundo acá”-, afirmó que “la persona que vendía medicamentos era un enfermero del Hospital Iturraspe”. Sin embargo reclama, al igual que la mayoría de los que concurren al Parque, que “no paguemos todos por esa persona que cometió el delito. Porque lo que uno saca es el sustento que uno lleva a su casa por el hambre que hay”.
Rubén admitió que “nosotros somos los ignorantes que vamos y les compramos el remedio a los que venden acá en el trueque sin ninguna receta médica, sin saber las contraindicaciones que tienen. Y encima pagamos por algo que el gobierno nos da gratuitamente, lo que pasa es que no siempre te dan los remedios en los hospitales”.
RECLAMOS
Los trocadores comenzaron a funcionar de una manera espontánea y libre como una reacción ante lo que era la Red Global del Trueque. En esa antigua organización cada puestero debía pagar por su lugar, por eso hoy este parque es “totalmente libre, vos venís y te instalás”.
La semana pasada le enviaron una carta al intendente Martín Balbarrey solicitándole que concurra al lugar y que les provea baños químicos. “Nosotros tenemos inquietudes pero no tenemos respuestas. Vinieron el sábado a amedrentarnos con policía e inspectores y nosotros no hacemos lío ni molestamos a nadie. Estamos trabajando, nada más”, contó Santos Ramón Acevedo.
El, como tantos, espera que se concreten las respuestas que quedaron en el aire desde el momento en que presentaron la carta a la Municipalidad y que, además, no paguen justos por pecadores.
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