Puntaneando
Nosotros solemos llamar puntanos a todos los sanluiseños, pero aquí está claro que puntanos son sólo los capitalinos, los de “la punta del cerro”, los que hoy, concluidas las vacaciones han recobrado el latido normal, ese que en general no abandonan, con tiempos casi lentos, de provincia, siestas infaltables y noches tranquilas donde sólo aúllan por doquier perros callejeros indómitos.
Una plaza central con carpa de protesta docente, una iglesia, un tribunal –dicen que poco usado aunque el edificio sea nuevo- una sede del gobierno, una legislatura. Nada distinto a otras capitales. San Martín que nunca falta en un monumento y el monumento al Adolfo que vaya a saber cómo todavía no lo construyó el Adolfo.
Sin embargo, en las afueras San Luis comienza a distinguirse. La periferia para las ciudades argentinas está relacionada a las villas miseria. Aquí parecen prevalecer las viviendas de planes. “Pagás 90 por mes y tenés tu casa”, dice un beneficiado optimista. Y está como uniformada de planes de vivienda San Luis. “Es un negociado más del gobierno”, dice un opositor.
Esa es la palabra: uniformada. San Luis tiene muchos uniformes. De cemento en los barrios, de verde en un ejército de inspectores beneficiarios de planes que recorren las calles con inocencia aparente, informando a los turistas o controlando el tránsito, pero que no vacilan en alinearse contra otros pobres puntanos si es que un día a los otros se les de por manifestar contra el gobierno.
San Luis ha apostado fuerte al turismo últimamente. Tiene una oficina en el centro donde se reparten folletos a granel promocionando las bondades de una provincia que, en efecto, las tiene. Sin embargo, hurgando entre la rutina diaria, la seguridad ocupa las principales tapas de los diarios que –sí, adivinó- son propiedad de los Rodríguez Saa. Pero esa sensación de inseguridad de la que cuentan los periódicos no se palpa en la calle.
Por la noche los ingresos a algunos barrios están severamente custodiados por la policía. Sin embargo, en clara señal de que poco pasa, puede verse ropa tendida en la calle, en una actitud que denota que la peligrosidad de la zona no es acorde a los operativos de las fuerzas del orden. Pero así es San Luis. Aquí está todo controlado. Como en otras provincias, claro, sólo que más evidente. Y, aquí también hay una diferencia que es justo hacer notar, con un aspecto levemente superior.
Este contenido no está abierto a comentarios

