PUNTO Y APARTE
Uruguay estaba terminando de celebrar el carnaval. Y Nacional quería prolongar la fiesta. Se vistió con su mejor disfraz, el de un equipo con una neta vocación ofensiva y con la mente fija en el arco rival. Pero no pudo quebrar a Independiente, que a fin de cuentas terminó con una sonrisa. Por el resultado, claro: un empate que mereció ser derrota. Porque anoche su juego dejó mucho, pero mucho, que desear.
Independiente la pasó muy mal en el primer tiempo. Hasta debió irse al entretiempo con un par de goles abajo en el resultado ya que hubo unas cuantas situaciones muy favorables a Nacional. Repasemos algunas: un derechazo de Eguren, a los 8 minutos, pegó en el poste izquierdo de Navarro Montoya; una buena combinación entre Coelho y Guerrero desembocó en el centro al corazón del área chica que Medina definió forzado y mal, a los 11 minutos; un tiro libre efectuado por Adrián Romero motivó una espectacular volada de Navarro Montoya para desviar al córner, a los 31 minutos.
Mientras tanto Independiente no disparó una sola vez al arco de Viera en ese período inicial. La falla fundamental estuvo en el mediocampo, que fue totalmente superado por los volantes locales. Entonces Nacional hegemonizó la posesión de la pelota. Como los mediocampistas de Independiente no recuperaban ni tomaban el balón, los creadores (Manso-Losada) no tenían abastecimiento y muchísimo menos el solitario Sebastián García, único punta que prácticamente no tuvo contacto con el juego.
Rafael Olarra, que debió irse expulsado por cometer una fuerte falta estando ya amonestado, y Darío Caballero —además del Mono Navarro Montoya— fueron los únicos que mostraron solidez en este primer tiempo tan negativo para Independiente. Los marcadores de punta también sufrieron mucho, especialmente Eluchans, porque los uruguayos se proyectaban y llegaban con muchas facilidades.
Pastoriza tenía que hacer un cambio radical, era lógico. Por eso incluyó para el segundo tiempo a Sebastián Carrizo, con la intención de colaborar en la marca con Quinteros, y sacó a Losada, que estuvo en una noche imprecisa. Y si bien el medio de Independiente continuó siendo un peaje sin barrera, el achique de espacios hizo que Nacional no llegase con tanta libertad al área rival.
Ostolaza también respondió con un cambio: Luis Romero, delantero, por Machado, marcador central, con el objetivo de sacar gente de la defensa y sumar en el ataque. Pero no fue suficiente. El paso de los minutos mostró el conformismo de Independiente — sobre todo después de los 20 cuando Leonel Ríos fue expulsado por una fuerte falta a Coelho— y la falta de variantes de Nacional. Es cierto que Independiente dispuso de una oportunidad. A los 8 minutos Sebastián García por fin pudo enfrentar a Viera: primero lo superó pero enseguida quedó desacomodado y definió defectuosamente.
Al final la noche continuó siendo negra para el equipo argentino. Caballero, quizás en una exageración del árbitro, también vio la tarjeta roja. Aunque también Nacional sufrió una expulsión. Y a tres minutos del pitazo final, Navarro Montoya volvió a tener una tapada impresionante ante un remate de Medina.
Independiente sumó un punto pero involucionó en su juego. Se pareció más al equipo que dudaba en el inicio de verano que al que hizo ilusionar a su gente ante Cienciano y Estudiantes cuando ya jugaba por los puntos.
Este contenido no está abierto a comentarios

