PURO AMOR PROPIO
El camino al triunfo está sembrado de espinas, se sabe. Llegar a lo más alto, alcanzar etapas decisivas, implica superar a cada paso una dificultad creciente. De eso puede dar prueba David Nalbandian, que sigue en carrera en Wimbledon y que necesitó de un esfuerzo mayor para imponerse al eslovaco Karol Kucera por 6-4, 5-7, 6-7 (1-7), 6-4 y 6-2. Una maratón de 4h23m que el argentino ganó con más corazón que juego, y que le valió el pasaporte a los octavos de final, etapa en que se cruzará mañana -hoy no habrá actividad- con el inglés Tim Henman, ganador del sueco Robin Soderling por 6-3, 6-1 y 6-4.
Como se puede ver en el score, Kucera fue una exigencia extra para Nalbandian. El cordobés, 6° favorito y finalista aquí el año último, no tuvo un buen día. Flojo con el servicio -dijo que una lesión abdominal le impedía sacar bien-, perdió confianza y tuvo muchos altibajos, pero en el momento más complicado, Nalbandian, 23ero en la Carrera de Campeones y 9° del Ranking de Acceso, apeló al amor propio y brindó una batalla con un plus en el aspecto anímico.
En la cancha 1, ante una buena cantidad de público, ambos comenzaron a presionarse con la devolución y el primero en ceder el servicio fue el argentino, que enseguida recuperó el break; con seguridad y precisión (sólo tres errores en el primer set), subió a la red e impuso algunos toques, como una Gran Willy que encendió la primera ovación de la tarde. Rápidamente, Nalbandian quedó 6-4 y 4-1.
Pero, de manera inexplicable, el argentino desapareció . Kucera vio la luz al final del túnel. Talentoso, de excelente revés y notable capacidad de anticipo y contragolpe, el eslovaco, 37° en la Carrera y 46° en el Ranking, empezó a dominar hasta igualar el resultado. El tercer set fue un calco del segundo, con un gran arranque de Nalbandian para adelantarse 4-1 y 0-30 con el saque de Kucera, que otra vez aprovechó las dudas del argentino y se recuperó, hasta imponerse en el tie-break. Para colmo, en el arranque del cuarto parcial, el unquillense se enojó por un error arbitral y enseguida perdió el servicio.
Con el resultado 0-2 en el cuarto y dos sets a uno abajo, la cuesta parecía muy empinada. Flotaba la impresión de que Nalbandian se caía, pero fue el momento en el que apareció el espíritu de lucha para no darse por vencido. Lentamente, buscando el drive de su rival, el cordobés empezó a remontar el camino. Kucera hizo un último intento y dispuso de cinco breaks para quedar 3-1 en el quinto set (antes, estuvo 2-0, más su saque), pero Nalbandian ya había encontrado la llave y no la soltó; así se adueñó de una victoria trabajosa y muy complicada. Que se cinceló con tesón y orgullo, virtudes que hasta entonces no habían sido necesarias, y que demuestran que su espíritu sigue intacto.
La primera semana se cerró con dos argentinos (Paola Suárez es la última representante en damas) en los octavos de final; ahora es el tiempo de marcar huellas más profundas sobre la hierba londinense.
Avanza Juan Pablo Amado
Juan Pablo Amado, el único jugador argentino en el torneo junior de Wimbledon, avanzó a la segunda rueda al vencer al holandés Romano Tatuhey por 4-6, 6-3 y 6-3, y su próximo oponente será el vencedor del choque entre el alemán Daniel Müller y el rumano Florin Mergea.
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