Qué lindo que es viajar… a La Angostura, en crocs
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La familia presidencial se encuentra de vacaciones en Villa La Angostura, destino que han elegido para pasar cada fin de año desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri, en diciembre de 2016.
Por Analía De Luca
Es cierto, se podría decir que un trabajador regular con tres años de antigüedad solo tiene derecho a tomarse quince días de vacaciones anuales. Pero también es verdad que un trabajador regular trabaja ocho diarias, mientras que la función pública demanda dedicación a tiempo completo.
Sin embargo, parece una exageración que el Presidente Mauricio Macri y su familia se hayan tomado nada menos que 106 días de vacaciones en tres años, sobre todo, cuando desde el propio gobierno nacional se hace hincapié en la importancia de trabajar sin descanso para salir de la crisis. Recordemos, por ejemplo, los dichos del propio Presidente cuando, en ocasión del acto en el Sindicato de Gastronómicos por el Día del Trabajador de 2017 dijo que “el ausentismo, el no cumplir con el trabajo o el abuso de las licencias nos perjudican a todos ‘; o cuando el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, twiteó: la única manera de sacar adelante nuestro país es trabajando”, mientras se desarrollaba el paro general del último 25 de junio.
Pasa en las mejores familias
Esta semana, las críticas sobre el abuso de descansos y viajes de la familia presidencial se escucharon desde las mesas de café hasta en la propia mesa de la Diva de los almuerzos: “si fuera presidente y tuviera un país en las condiciones en las que está ahora, con tantas necesidades en todos los rubros, no me iría de vacaciones. Me quedaría en Buenos Aires tratando de solucionar los problemas. La presencia es muy importante”, aseguró Mirtha Legrand, reconocida partidaria de la gestión Cambiemos.
Así parece haberlo entendiendo Donald Trump, quien también se ha vuelto muy adepto al descanso (ha acumulado cien días de vacaciones sólo en su primer año de gestión, aunque cuando era empresario postulaba “no tomes vacaciones. ¿Qué sentido tiene? Si no te gusta tu trabajo, es que tienes el trabajo equivocado”) pero suspendió sus últimas vacaciones para hacer presencia en Washington por el inesperado “cierre” de Gobierno, tras el desacuerdo en el Senado por el presupuesto para 2019.
Y otras no tan ilustres
Si bien hay que reconocer que, al menos, la familia presidencial elije destinos nacionales para su descanso, no hay que olvidar dos cosas: primero, la motivación política: si el Presidente saliera del país, debería cesar momentáneamente en sus funciones; en segundo lugar, Cambiemos no es solo Macri: el alter ego de Mauricio Macri, la diputada nacional Elisa Carrió, realizó en noviembre un viaje a Israel con fines “espirituales”. Y hace bien en explicarlo: no podría estar cansada de trabajar, ya que como se desprende de los datos publicados en la propia web de la Honorable Cámara de Diputados, la cofundadora de la coalición gobernante faltó 75 veces a las sesiones este año, lo que representa un 71% de inasistencias sobre el total.
El principal opositor de Cambiemos en las últimas elecciones presidenciales, el ahora diputado nacional justicialista Daniel Scioli sólo cumplió con el 38% de la asistencia anual en este periodo legislativo. Sin embargo, disfrutó de un descanso en Italia y Francia, durante el receso invernal, junto a su actual y polémica pareja, Gisela Berger. Es decir, más allá del discurso, la dirigencia política parece no estar muy preocupada por fomentar el trabajo duro con el ejemplo.
Vacaciones en la pobreza
En tanto, con un índice nacional de pobreza – según la UCA del 33.6%, y una indigencia del 6.1%, la encuestadora Iprofesional asegura que “irse de vacaciones será un lujo reservado a una porción minoritaria de la población, sólo el 17% de los argentinos consultados planea irse de vacaciones a algún sitio este verano, la mitad de ellos se tomará una semana o menos”. (Infobae, 17 de diciembre de 2018); según el buscador turístico Trivago.com, una habitación con desayuno en el hotel más económico (Maitén Escondido) en Villa La Angostura cuesta $2.424; y en el Country Cumelén, donde se hospedan los Macri, el precio de una cabaña por estos días ronda los U$450, es decir, unos $18.000 diarios, indicados en la propia web del complejo. Por supuesto, hay destinos más baratos. Pero en noviembre, la canasta básica total fue estimada por el INDEC en $25.206,03 y la canasta básica alimentaria en $10.122. Con salarios mínimos (hoy, en $11.300) licuados por la inflación, mientras la CGT gestiona su pedido de llevar el mínimo vital y móvil a $25.000, y en medio de anuncios de incrementos tarifarios de hasta el 40% para el primer trimestre de 2019, el trabajador promedio podrá contentarse este verano con acceder a una pileta de lona, con precios desde $1500 (Mercadolibre) o a los balnearios gratuitos más cercanos, para descansar unos días antes de volver a trabajar duro para sacar el país adelante.
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