QUEDAN VESTIGIOS DE LA CAMPAÑA POLÍTICA
A tres meses de los últimos comicios, la ciudad todavía no recuperó su aspecto: carteles, afiches, pintadas y pasacalles sobreviven en el espacio público y lo degradan. La cabalgata política dejó su huella en los muros públicos y particulares y a los santafesinos les resulta imposible eludir el despliegue visual de papel y pegamento que todavía subsiste, aunque perdiendo forma y color.
No todos los candidatos se hicieron cargo, después de las elecciones, de limpiar todo lo que se ensució. Ni siquiera alcanzó la prórroga que otorgó el Concejo al plazo establecido por la ordenanza para blanquear paredes, retirar pasacalles y cartelería. Como consecuencia, la ciudad sigue mostrando rostros y nombres de candidatos que, a esta altura, suenan anacrónicos.
Desde la Secretaría de Servicios Públicos municipal aseguran que se han labrado las actas de infracción correspondientes de acuerdo al relevamiento y a las inspecciones que se fueron haciendo en forma rutinaria, fundamentalmente, en las avenidas principales, favoritas a la hora de la campaña.
Las actuaciones administrativas efectuadas por esa repartición en el trimestre de las elecciones “deben estar en el orden de las 70, contando actas, intimaciones y notificaciones en los lugares donde nosotros verificamos que no se cumplió con la ordenanza”, calculó el titular del área, Juan Carlos Caffaratti. Esas actuaciones siguieron luego la vía del Tribunal Municipal de Faltas donde se determina el tipo de sanción que corresponde a cada una de ellas.
Sin embargo, Caffaratti destacó que a lo que estaba tiempo atrás “se ha limpiado bastante”. Indicó que algunos lemas o sublemas se encargaron de retirar su propia cartelería, mientras que Servicios Públicos intervino en el retiro de pasacalles. “Hemos contado con la participación de entidades intermedias que nos han dado una mano, y creo que se mejoró el enchastre que había en un principio”, evaluó.
De todos modos, del proselitismo visual queda mucho. El mayor perjuicio se observa en los muros de las casas desocupadas colmadas de afiches y en las columnas de alumbrado donde resultará una tarea más que difícil quitarles el papel y pegamento. También hay zonas más afectadas que otras, como el caso de avenida Peñaloza, desde Las Flores II hacia el norte donde todavía queda una cartelería importante.
“UN ATROPELLO”
El funcionario opinó que ésta fue una de las campañas “más complicadas” en lo que respecta a carteles y pegatinas. “Fue algo increíble, un atropello, hubo verdaderas costras de afiches que la ciudadanía no se merece soportar”, consignó.
Por si fuera poco no parece haberse respetado la ordenanza sancionada en el 2001 que obliga a los diferentes lemas y sublemas a dejar limpia la ciudad en un plazo determinado, fecha que luego se prorrogó.
Ante esto, Caffaratti considera que más allá de la norma coercitiva y de las multas, lo que se debería modificar de manera significativa son las formas de campaña política en la vía pública. Y opina que debería hacerse mediante el consenso.
“Así como nos ponemos de acuerdo en el Concejo, para la próxima campaña se va a tener que buscar la vuelta a esta cuestión mediante algún mecanismo que garantice la `buena voluntad’ de los partidos a no ensuciar”. Agregó que la clave está ahí: “más que cobrarle una multa al candidato por no cumplir el día después, hace falta cambiar la forma de hacer campaña para ensuciar menos”.
2.000 infracciones al Código de Publicidad
En marzo de 2002 entró en vigencia el Código de Publicidad que, entre otras cuestiones, estableció un ordenamiento para la cartelería ubicada en los espacios públicos de la ciudad.
Hace tres meses culminó el rastrillaje hecho por personal municipal que llevó un año y medio de trabajo y que arrojó como resultado unas 2.000 actas que se labraron por infracción al código. Las faltas van desde el incumplimiento en el tamaño, tipo y ubicación establecida para los carteles publicitarios hasta cuestiones administrativas como la falta de pago del canon.
La meta de la norma es ordenar el espacio público desde lo visual, pero su entrada en vigencia no produjo un cambio rápido y todavía se encuentra una gran cartelería en infracción. Desde aquella que tapa los semáforos hasta otra de grandes proporciones que significa un riesgo latente para el peatón.
Juan Carlos Caffaratti, titular de Servicios Públicos, reconoció que hacer cumplir la ordenanza “es un trabajo tedioso que insume tiempo y esfuerzo”. Aseguró que se está haciendo un seguimiento de los infractores y que se les da un plazo (hasta más de un año en algunos casos) para que hagan las readecuaciones exigidas.
Por esto, aseguró que los cambios “se van a ir notando paulatinamente”. La idea -según dijo- es ir trabajando sin olvidarse del tema para que en unos cuentos años Santa Fe tenga una cartelería ordenada.
Por otro lado, Servicios Públicos cumplió en informar a las empresas de la región que se dedican a la fabricación de carteles sobre los requerimientos que deben cumplir para ajustarse al nuevo código. “Eso nos ahorrará tiempo, ya que los nuevos indicadores van a estar acorde con las medidas”, subrayó.
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