QUEJA BRITÁNICA POR NO AUTORIZAR MÁS VUELOS A LA ISLAS MALVINAS
La disputa entre la Argentina y el Reino Unido por los vuelos a las islas Malvinas vivió ayer un nuevo capítulo cuando el gobierno británico lamentó públicamente que, “a pesar de los esfuerzos considerables, no ha sido posible llegar a un acuerdo en términos aceptables”.
La declaración pertenece al secretario de Estado británico para Asuntos Exteriores, Bill Rammell, quien en un informe al Parlamento de su país se quejó por el “impacto negativo” que tiene para los isleños y para la industria turística la decisión argentina de no autorizar una serie de vuelos extras de la empresa LanChile.
La aerolínea chilena realiza un vuelo semanal entre Punta Arenas y Mount Pleasant. Una vez por mes, el vuelo hace escala en Río Gallegos. Para la temporada de verano, LanChile solicita usualmente permiso a la Argentina (cuyo espacio aéreo debe atravesar) para ampliar la cantidad de vuelos estipulada en los acuerdos de 1999. El pedido fue autorizado en años anteriores, pero el 3 de noviembre último el Gobierno anunció que rechazaría la requisitoria y propuso en su lugar el establecimiento de vuelos regulares entre el continente y las islas por parte de una aerolínea de bandera argentina.
“Dejamos en claro que esas discusiones debían tener lugar en un contexto en el que los permisos de vuelos se concedan con normalidad”, dijo Rammell. Voceros de la Cancillería calificaron como “una presión” esa exigencia de las autoridades británicas. Y, ante la consulta de LA NACION, negaron que la decisión de no autorizar más vuelos haya sido tomada “sin previo aviso”, como argumentó el funcionario del Foreign Office.
Blanqueo
En la embajada británica explicaron a LA NACION que la intención de Londres es “blanquear una situación en la que no se está avanzando en las negociaciones” y consideraron que las conversaciones por los vuelos argentinos a las islas debían darse “manteniendo el statu quo”, o sea, con los chárters de LanChile autorizados.
Rammell también lamentó las “pocas perspectivas” que hay para que los chárters consigan la autorización durante esta temporada. Y ratificó que “cualquier acuerdo futuro debe ser aceptable para los isleños”.
El presidente Néstor Kirchner evitó referirse al tema y dijo que sobre la cuestión opinaría el canciller Rafael Bielsa.
Sin embargo, la única respuesta oficial fue un comunicado de la Cancillería en el que se ratifica la posición argentina y se destaca que, a pesar de no existir ningún compromiso, “fueron autorizados cinco vuelos no regulares (…) para noviembre y diciembre de 2003. Las autorizaciones fueron extendidas con carácter de excepcionalidad (…). En enero de 2004, el Gobierno decidió no autorizar nuevos vuelos no regulares a las islas solicitados por empresas de tercera bandera”.
Este contenido no está abierto a comentarios

