“QUEREMOS INSTALAR UN MODELO DE GESTIÓN"
Jorge, los santafesinos que no pertenecen al ambiente de la música no saben mucho sobre tu currículum. ¿Vos fuiste o sos músico?
Yo fui bajista hasta que Fito Paez me perdió el bajo en un taxi, cuando estábamos grabando “Del 63”. Ese día dije: “Bueno, me parece que me tengo que dedicar a otra cosa”.
¿Aun hoy te seguís considerando músico?
Sí, toco por ahí, de vez en cuando. El otro día le compré una guitarra a mi hijo que quiere ser músico y le estoy enseñando a componer. Ser músico es como andar en bicicleta, uno nunca se olvida.
Y también laburaste haciendo sonido para Fito Paez.
Sí, es verdad. Así como un día me tocó ser bajista, otro día en el año 82’, Fito me dijo: “Llonch andate para la consola”. Fue un gran desafío hacer sonido, porque a mí me gustaba tanto o más que tocar el bajo. Si bien yo había hecho sonido en Rosario, esto era como debutar en primera división sin pasar por las inferiores. Lo que pasa es que era un espíritu de grupo muy fuerte. No importaba qué hacíamos cada uno, podías ser plomo, cortar tickets, lo que sea, pero teníamos que estar en ese tren. Ahora me acuerdo, que chicos que cortaban los tickets se convirtieron en grandes productores, muchachos que hacían los libritos de las bandas hoy son periodistas. Por ejemplo el Negro Vargas terminó siendo periodista.
Pero antes de tocar con Fito vos fuiste músico de algunas bandas míticas de Rosario como fueron “El Banquete” e “Irreal”. Para dimensionar la importancia de Irreal tendríamos que recordar que fue la banda de donde salió Juan Carlos Baglietto.
Sí, así es. Pero si nos vamos un poquito más atrás, te digo que “Irreal” fue uno de los proyectos más interesantes que armó Adrián Abonizio. Yo creo que de todos los músicos rosarinos, Abonizio es uno de los más grandes, lástima que está bastante loco, pero supera a todos. A mí me gustaría mucho difundir toda la obra de Adrián, porque no se conocen todas sus creaciones.
Y vos formaste parte de ese grupo maravilloso de músicos rosarinos al que la prensa denominó “trova rosarina”. Cuando uno habla con Fandermole, con Abonizio, ellos desmitifican un poco aquella experiencia, pero algo importante pasaba.
Nada fue casual. Nosotros tuvimos la suerte de recorrer el mundo, yo tengo 8 pasaportes llenos de sellos con el que viajé durante veinticinco años. Éramos todos pibes de un mismo barrio, donde se juntó mucho talento, como el de Fito, por citar un ejemplo. Yo me acuerdo que él venía a los ensayos del “Banquete” a ver como tocábamos nosotros. Y cuando terminábamos de ensayar con Rubén Goldín, él se llevaba una piano eléctrico para tocar con su banda que se llamaba Staff. Y un día le dijimos: “Quedate a tocar que nos hace falta un tecladista”. Y a los seis meses la mayoría de los temas eran de Fito.
Fito tenía catorce años ¿No?
Sí, era increíble, tenía catorce años, tocaba tres acordes, pero las letras que hacía eran fantásticas. En aquellos años compuso “La vida es una moneda”. Y en esa canción cada estrofa estaba dedicada a uno de nosotros. A mí me había dejado una novia y el escribió aquello de… “con un amor, sin un amor”…y así hablaba de todos nosotros. Y eso tiene que ver con un talento como el de Fito que escribió “Del 63” en aquella época. Fito siempre tuvo algo especial, creo que fue el peor cantante del mundo pero un gran letrista.
Yo me acuerdo de Fito cantando en París y no lo podía creer. Te lo imaginás cantando con su voz en un lugar donde la gente no entiende la letra. Yo decía pobre la gente, porque si vos entendes el idioma le perdonás que desafine un poco pero imaginate para un francés escuchar a Fito.
Jorge ¿Cómo llegaste a ser funcionario?
Fue un poco azaroso. Yo me acuerdo que estaba un día en el diario “La capital” de Rosario haciendo un aviso de mi estudio de grabación y un periodista me pidió una entrevista, por mis laburos con Charly García y con Fito Paez. La cuestión es que la nota sale en la contratapa de “La capital”. Y al otro día me llama por teléfono la secretaria de cultura, Florencia Lochelso, y me dice: “Yo necesito una persona como vos”. Y me preguntó: “¿Te interesa trabajar en el estado?” Y yo le dije, probemos pero mira que estoy haciendo giras. Y me contestó: “Yo necesito que me asesores en algunas cosas e inclusive podes seguir haciendo giras”. Y la verdad que me gustó mucho la propuesta de gestionar y dirigir la sala Lavardén. Un lugar muy caro a nuestros sentimientos, porque fue un refugio de nosotros cuando éramos chicos.
Tenía entendido que en los años de plomo la lavardén fue un refugio. A tal punto que Fito hizo una movida muy grande para grabar un disco. Creo que vos tuviste algo que ver en aquella cuestión.
Sí, así fue. Mi hermano y yo. Porque mi hermano es arquitecto y trabajó en los problemas acústicos del teatro. Porque no es un teatro común, allí se hacían las reuniones de la federación agraria. Y después del disco esas mejoras acústicas quedaron para el teatro, Fito invirtió en aquel momento sesenta mil dólares. La idea de Fito fue que además de servirle al disco quedara la obra para el teatro.
¿Y te fue bien en la gestión del Lavardén?
La verdad que sí, porque era un lugar que estaba muy venido abajo. Yo le propuse a la gente que se ponga el overol, eran tiempo de vacas flacas y tuve una respuesta muy buena de los empleados del teatro. Yo creo que entre la escuela Francesa y la americana de gestión cultural, me ubico en el medio. Porque no me gusta el total subsidio, ni me gusta el padrinazgo total, donde se cae la ley de mecenazgo y no hay más cultura. Y en Lavardén tomamos ese camino, desde el primero de mes hasta el veintipico poníamos en cartel lo que era más redituable para el lugar y los días restantes financiábamos los proyectos artísticos más interesantes desde lo estético.
Y después de esta buena gestión en la sala Lavardén te llaman para ser secretario de cultura.
No, primero fui director provincial de cultura con este gobierno de Obeid y desde el 15 de noviembre del año pasado soy secretario de cultura.
Dentro de tu gestión como secretario de Cultura de la provincia, entre otras actividades importantes, se publicó una revista llamada “Lenta prisa” y la verdad que me quedé muy impresionado con los contenidos, porque viniendo de un gobierno justicialista uno esperaba que contuviera dentro de sus páginas cultura oficial. Y aparece un artículo sobre Alain Touraine, un dossier sobre Juan José Saer, es una revista que en otro lugar la está haciendo o el socialismo en Rosario o la ciudad de Buenos aires.
Claro, pero quienes la hacen desde el socialismo, los intelectuales que eran peronistas y que el peronismo se encargó de expulsar. Y yo creo que tenemos que volver a abrir espacios en el peronismo para hacer una revista de este estilo.
Este tipo de revista es transformadora, uno no está acostumbrado a esta clase de iniciativas desde el estado provincial.
Yo te doy un ejemplo, nosotros para hacer Piñón fijo tenemos que hacer también “Lenta prisa”. Si querés te cuento un proyecto que vamos a concretar prontamente. Estamos haciendo un programa de televisión cultural que va a recorrer la provincia buscando las raíces de cada pueblo, que va a salir por televisión abierta. Para que todos conozcamos un poco mejor las historias de los pueblos de nuestra provincia. Por ejemplo, los santafesinos tenemos que saber que el “Grito de Alcorta” no cambió solamente una región o la provincia cambió el negocio agropecuario del país.
Lamentablemente te queda poco tiempo para transformar un sub-secretaría con falencias de muchos años.
Si, pero nosotros queremos instalar un modelo de gestión, yo me fui de Lavardén hace tres años y ahora esta mejor que cuando yo era el director.
Jorge, pensando un poco en Santa Fe capital, que supo ser un lugar de luces en los sesenta y fue cayéndose lentamente a pedazos. Y hoy lo que uno ve que se genera desde las autoridades municipales son fiestas masivas, que lo único que persiguen es el fin de un negocio y la gestión cultura nunca aparece.
Es verdad y vos sabés que nosotros este verano queríamos reproducir actividades que hacíamos en otros lugares y nos decían no hagas esto porque está tal cosa. Yo el año que viene no voy a negociar. Me parece que las actividades tienen que convivir, yo no voy a volver a cometer el error de este año.
Este contenido no está abierto a comentarios

