QUIEREN DAR MÁS DERECHOS A CONCUBINOS
La vida de los 3,9 millones de argentinos que conviven sin haberse casado podría cambiar radicalmente. Los bienes adquiridos por las parejas de hecho pasarían a ser comunes y se establecerían los derechos sucesorios, si prosperan dos proyectos de ley que comenzaron a debatirse en el Congreso.
Las iniciativas, cuyas autoras son las senadoras Sonia Escudero (PJ-Salta) y María Cristina Perceval (PJ-Mendoza), proponen una modificación del Código Civil al plantear que, transcurridos cinco años de convivencia, los bienes adquiridos a título oneroso desde el comienzo de la relación se consideren comunes y se dividan en partes iguales entre los concubinos o sus herederos en caso de que finalice la unión.
Apenas empezaron a evaluarse las propuestas en la Comisión de Legislación General del Senado se encendió el debate.
Los especialistas en derecho de familia consultados por LA NACION consideraron que, de sancionarse la norma, se equipararía el concubinato con el matrimonio.
“El fin es proteger a la mujer, que todavía tiene un papel de cuidadora del hogar, que no se incorpora tan fácil en el mercado de trabajo y se retira cuando tiene hijos”, dijo Escudero a LA NACION. Según explicó, son las mujeres las que, en general, quedan en situación de desventaja luego de separarse.
Mientras que la iniciativa de Escudero se circunscribe a la cuestión patrimonial, la de Perceval avanza también sobre otros terrenos. Por ejemplo, estipula que las parejas de hecho podrán adoptar como lo hace cualquier matrimonio.
Con respecto a la vivienda fija, en caso de muerte de uno de los concubinos, si fuera dueño del inmueble donde se asienta el hogar, el otro podrá alegar el derecho real de habitación, si existiera descendencia de la pareja o hubiera convivido por cinco años. En cambio, si la pareja se separa, la vivienda correspondería “al que ejerza la tenencia de hijos menores o incapaces, siempre que las condiciones económicas así lo indiquen”.
En los fundamentos del proyecto, Perceval sostiene que no pretende promover el concubinato, sino que trata de “proteger a las personas que habiendo decidido no formalizar su unión transitan circunstancias y consecuencias que requieren un marco jurídico adecuado”.
En la Cámara de Diputados también hay proyectos de ley similares, pero hasta hoy nunca fueron discutidos.
“No hay voluntad para tratar estos temas”, afirmó la diputada María Elena Barbagelata (Partido Socialista-Capital), autora de una de esas iniciativas, que también incluye a parejas homosexuales.
Críticas
Según Nelly Minyersky, directora del Instituto de Derecho de Familia del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, los proyectos establecen una “equiparación casi absoluta entre el que emerge de un matrimonio y el que lo hace de una unión de hecho”. Y aclaró que, precisamente, “muchas parejas que no contraen matrimonio es porque no quieren someterse a esas reglas”.
Con ella coincidió Carlos Arianna, abogado especialista en el tema y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). “Esto afecta el ámbito de la libertad”, argumentó. En cambio, se mostró de acuerdo con incluir derechos sucesorios sólo “en caso de ausencia de ascendientes y descendientes”.
Según Arianna, la jurisprudencia es “muy restrictiva. En materia de bienes lo que exige es que el concubino que alega que los bienes de otros son también parte de él tiene que demostrar que hizo aportes. De la mera convivencia no puede deducirse que existe sociedad”, dijo.
En defensa de su iniciativa, Escudero afirmó que no avasalla la libre elección de las parejas. “La ley actuaría cuando hubiera un conflicto. Las partes pueden decidir en absoluta libertad. Si las dos personas no quieren ajustarse a la normativa, no van a llegar a Tribunales”, expresó.
Cada vez son más
La llama de la polémica que se encendió en el Congreso involucra a las cada vez más parejas que conviven “sin libreta” en la Argentina. Mientras que en 1991 había 2.423.479 personas en esa situación, actualmente son 3.970.612 (64% más), según datos del Censo de 2001, procesados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) el año pasado.
“La familia argentina está transitando rápidamente el camino que ya recorrieron otras sociedades: la gente se casa menos, aumentan las uniones de hecho, tienen menos hijos y se separan más”, describió la directora de la Fundación Familias Siglo XXI y autora del libro “Familias ensambladas”.
El incremento de la cantidad de uniones consensuales contrasta con la disminución de los matrimonios. En 1991, había 11.086.191 de personas casadas, mientras que en 2001 ese total descendió a 10.606.461.
También el número de hijos nacidos de concubinos continúa en ascenso. Según datos del Registro Civil porteño, de los 80.231 nacimientos contabilizados en 2004, el 54,1 por ciento se trató de hijos extramatrimoniales, la mayoría de ellos concebidos por parejas de hecho. Esa cifra era del 48,5% en 2000.
A raíz de esta tendencia, hoy rigen en el país diversas normas que reconocen derechos a las uniones consensuales: el de pensión, si convivió los últimos cinco años, o dos años, si hay hijos de la unión; el de ser beneficiario de obras sociales de la persona con la que convive; el de continuar en la locación, y el de disponer de los órganos en vida en favor del conviviente, entre otros.
Según reconocen expertos y las propias parejas convivientes de hecho, legislar sobre los bienes patrimoniales de los concubinos es un paso más allá que no todos parecen dispuestos a dar.
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