QUIEREN INFORMES SOBRE LO QUE SE RECIBIÓ PARA SER DISTRIBUÍDO A CADA DAMNIFICADO POR LA INUNDACIÓN
Empresarios santafesinos formalizaron una presentación ante la Defensoría del Pueblo de la provincia de Santa Fe reclamando se les informe si el dinero en efectivo que se les distribuiría en concepto de ayuda por los daños que les ocasionara el desborde del río Salado se corresponde con el monto de lo reunido y recibido por las autoridades para ese fin.
Ante el pedido, el defensor del Pueblo, Carlos Bermúdez, anticipó que en las próximas horas librará oficios requiriendo con urgencia a las autoridades provinciales y legisladores nacionales un detalle de los montos que se recibieron para ser repartidos a cada uno de los damnificados.
“A la gente le interesa saber si la plata enviada es la que recibió o va a recibir en su bolsillo. De allí que urge conocer el monto global exacto de esa ayuda en efectivo. Sienten, además, que se les estaría faltando el respeto con las polémicas instaladas en los últimos días. Esas discusiones, por muy bienintencionadas que sean, podrían terminar revictimizando a los afectados si se sospecha que las animan otros intereses que no sean saber con precisión cuánto terminará recibiendo cada uno”.
No se trata de una mera curiosidad por cuanto las imprecisiones respecto de tales datos podrían dar origen, según lo manifestado por los quejosos, a reclamos y presentaciones contra el Estado. Ello, sin perder de vista el imperativo republicano y constitucional que exige, en pos de la salud institucional, una claridad informativa de los actos de gobierno que no permita resquicio de duda alguna.
“Estamos –dice Bermúdez- frente a una problemática de sensibilidad extrema. Los meses transcurridos desde el momento de la tragedia, no han hecho sino profundizar el drama de quienes deben sobrellevar su cotidianeidad desde tan enormes pérdidas. Esta realidad sobreviviente, que condiciona perjudicialmente ánimos y convivencia, no debe ser vapuleada con polémicas que parecen olvidarla. Los vecinos de Santa Fe supieron sentirse agradecidos con los bolsones de comida, medicamentos y ropas con los que el país y el mundo recurrieron en su auxilio de modo ejemplar e histórico. Pero hoy se está frente a otro momento del mismo drama, con certeza no menos profundo por su perdurabilidad, y en el que importan más que ecuaciones contables o administrativas saber cuánto hubo de ayuda en dinero efectivo para los bolsillos de los damnificados”.
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