QUILMES FESTEJÓ A COSTA DE RACING
Ya no sorprende lo de Quilmes, lo de este Quilmes histórico. Su efectivo rendimiento a nivel local le alcanzó para darle proyección internacional. Anoche se aseguró su ingreso a la Copa Sudamericana, en lo que será su segunda participación de la historia en un torneo internacional (la anterior fue la Libertadores del 79) y encima quedó a un pasito, corto, de meterse también en la próxima Libertadores.
Además este equipo moldeado por Gustavo Alfaro se erigió en el recién ascendido a Primera División de mejor campaña, dejando atrás al Argentinos Juniors 1997-98 que había sumado 57 puntos. Quilmes llegó a los 58. Y también equiparó el récord de otro recién ascendido, el Rosario Central campeón 1986-87, que en su primer año clasificó a un certamen internacional.
Quilmes jugó a lo Quilmes y Racing jugó a la desesperación. Y bajo esas circunstancias se dio la lógica: ganó, como no podía ser de otra manera, Quilmes. Y hasta se quedó corto en el resultado.
De entrada, al minuto de juego, utilizando un recurso conocido, centro-asistencia de Leandro Benítez (esta vez le pegó de derecha, ya que su pierna izquierda estaba sentida), cabezazo de Agustín Alayes en el área. Y se puso 1 a 0 arriba.
Este gol en los orígenes del partido tranquilizó a los locales a la par que enloqueció a Racing. Quilmes metió y pensó, manejó la pelota, buscó por los costados. Desplegó toda su inteligencia y sus argumentos tan conocidos como contundentes. Con el respaldo de ese cabezazo privilegiado de Alayes el panorama se le simplificó más todavia.
Racing, quebrado tras su derrota ante los juveniles de River, tenía la oportunidad de atender la última llamada para clasificar a las Copas. Terminó preso de su desesperación y pegó más de lo que jugó. Sus jugadores se dedicaron más a pegar —mucho y mal— que a jugar. Así en el primer tiempo Rimoldi y Juan Torres vieron la tarjeta roja, absolutamente merecidas. Y se salvaron Angel Martínez (le pegó un codazo en la cabeza a Ariel López) y Sebastián Romero.
La vieja y efectivísima fórmula de Quilmes, centro de Benítez (en un córner desde la derecha) y frentazo de Alayes (junto al error de Cuenca) fue igual al 2 a 0. Casualidad también, al minuto de juego, obviamente ahora del segundo tiempo. Ratificó que Quilmes trabaja muy bien tácticamente, con pelota detenida o en movimiento. Leandro Benítez aportó la dosis de talento en medio de la lucha y el esfuerzo. Fue el ideólogo de los dos primeros goles y también el conductor de un equipo parejo y rendidor.
Si el partido ya parecía liquidado al acabar el primer tiempo, con la ventaja de Quilmes en el juego, en el resultado y hasta en cantidad de jugadores (11 contra 9), este segundo gol de Alayes reforzó esa idea. Sólo quedaba por verse la reacción de Racing, que abandonó la violencia, y si Quilmes redondeaba una goleada. Gritó uno más: pase de Gerlo que Diego Ceballos bajó con el pecho y definió con derechazo.
“Y ya lo ve, el que no salta mira la Copa por TV”, terminaron cantando los locales. Todo un síntoma de que este Quilmes se siente grande e internacional.
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