QUITA RÉCORD DE US$ 60.900 MILLONES PARA SALIR DEL DEFAULT
Roberto Lavagna anunció ayer una quita récord en la deuda en default que alcanza a 60.900 millones de dólares, como había adelantado Clarín. Y así como la cesación de pagos de la Argentina fue la mayor de la historia, hasta ahora ningún país había propuesto semejante reducción en el volumen de su deuda impaga. El ministro sostuvo que los ejes de esta propuesta son la sustentabilidad y la creación de valor, que permitirán pagar la deuda sin comprometer el crecimiento.
Esta propuesta mejora la oferta para los acreedores con la incorporación de los intereses que no formaban parte de la oferta original anunciada el último setiembre en Dubai.
Lavagna dio ayer una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda. Ante un auditorio en el que había casi tantos funcionarios como periodistas, dijo que sobre los 81.200 millones de dólares de deuda por capital, se aplicará una quita del 75%. De esta manera se llega a los 60.900 millones.
Pero a esto se sumarán los intereses que corrieron desde que Argentina entró en default, en enero del 2002. Se trata de 18.200 millones acumulados hasta diciembre del 2003. La suma de capital e intereses, da 99.400 millones. Al restarle los 60.900 millones de quita, se llega a una deuda nueva de 38.500 millones de dólares.
Ayer los acreedores reaccionaron divididos. Los locales la vieron con mejores ojos, mientras los extranjeros optaron por rechazarla en esta instancia (ver más información en página 8).
Pero los acreedores podrían recibir aún más. Lavagna anticipó que si la propuesta es aceptada por más del 70%, también se reconocerán los intereses que corrieron entre diciembre del 2003 y junio del 2004 y que suman 4.700 millones. Así, la nueva deuda sería de 43.200 millones. Con el dato de que la oferta sería mejorada, ayer los bonos defaulteados subieron entre 3% y 7%.
El ministro dijo que esta oferta es la última que presentará el gobierno de Néstor Kirchner aunque señaló que escucharán a los acreedores siempre que realicen sugerencias que no pongan en peligro la sustentabilidad. Y resaltó que la propuesta debe permitir que haya “un margen mayor para la recuperación y el crecimiento efectivo del país”.
Lavagna contó que adelantó unos días la presentación de la propuesta “para evitar filtraciones”. Y enfatizó que esta es la reestructuración de mayor magnitud en la historia y que otros países que habían caído en default —como Rusia y Ecuador—, aplicaron quitas menores.
Por la mañana, Lavagna anticipó la propuesta al FMI, el Banco Mundial y al BID. También habló con el secretario del Tesoro de EE.UU., John Snow, y con sus pares del Grupo de los Siete.
La reestructuración permitirá que la deuda como porcentaje del PBI baje del 134% actual al 78% en el 2005, cuando se haya concretado el canje. A los acreedores se les ofrecerán tres tipos de bonos con una duración de entre 30 y 42 años y en todos los casos habrá un cupón atado al crecimiento del país (ver aparte).
El ministro explicó que la reestructuración está construida sobre el superávit del 2,7% —sólo para la Nación— en los primeros años y un crecimiento estable del 3% del PBI a partir del 2006. Con este esquema el país “no necesitaría recurrir a los mercados de capitales hasta al menos el año 2014”, dijo Lavagna.
—¿Está es la oferta definitiva o podrá ser mejorada?, le preguntó un periodista.
—Obvio, respondió. Y tras una pausa calculada, Lavagna agregó: “Es obvio que esta es la última propuesta”.
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