RACING 2 – LANUS 2
Lo mejor de la noche fue un tal Lisandro López, un pibe de 20 años que tuvo la frescura que a Racing le faltó en la mayor parte de este Apertura. Entró cuando su equipo perdía 1 a 0 con Lanús, Avellaneda era un incendio y la situación de Angel Cappa se complicaba hasta el límite. ¿Presión, nervios, timidez? No: López pidió la pelota, levantó la bandera de Racing, convirtió el gol del empate y, con el gol de Milito a siete minutos del final, era el líder de la recuperación de su equipo, que al fin volvía a ganar. El último triunfo había quedado demasiado lejos, en la 2ª fecha, ante San Lorenzo.
Pero a Racing siempre le sale algo mal. Ya en el final, a los 45 minutos del segundo tiempo, Mannara puso la cabeza para el 2 a 2 final, un resultado que tuvo sabor a decepción para Racing.
¿Lanús? Ya es, definitivamente, Deportivo Empate. Anoche sumó su octavo empate en 9 partidos. ¿El resultado? No hay mucho para discutir. Racing dejó una mejor imagen en el complemento, cuando mostró la convicción que se le pedía, pero Lanús lo había dominado en el primer tiempo.
Pero antes de ese final a puro gol y con las sensaciones cambiando a cada minuto, hubo un desarrollo. Los 25 minutos iniciales mostraron a un equipo (Lanús) convencido, sólido y ordenado, y a otro (Racing) confundido, inexpresivo y superado.
Lanús generó varias chances para ponerse en ventaja a partir de los desbordes de Fabbiani y de la fragilidad de Galliquio, quien anoche ratificó que le cuesta jugar de lateral. Además, como el resto acompañaba, en particular Iribarren, Lanús tenía autoridad.
Racing era Cuenca y poco más. El arquero tuvo un par de intervenciones muy oportunas, y el local recién en los últimos 20 minutos consiguió la pelota, más que nada por el aceptable juego de Molina. Pero los tres de arriba se quedaban en insinuaciones, en especial Casas, quien desperdició cuatro situaciones de gol.
Esa recuperación parcial sobre el final del primer tiempo le había dejado a Racing un hueco para la ilusión. Pero duró muy poco, porque a los 2 minutos del complemento, Carrario puso en ventaja a Lanús, con un cabezazo que se desvió en Galliquio.
Racing se recuperó a tiempo y a los 21, Lisandro López, quien había ingresado por Molina, consiguió el empate a puro coraje: remató desde el punto penal, el arquero de Lanús dio rebote, y el pibe fue más rápido que todos para llegar al 1 a 1 transitorio.
El mismo López tenía la frescura que le había faltado a sus compañeros, y desde su juventud contagió a todo Racing. A los 25, un remate suyo pegó en el palo del arco de Flores, quien ya había quedado fuera de la jugada. Y dos minutos después, López desperdició la más fácil: de cara al arco disparó apenas desviado.
A esa altura, la historia se había dado vuelta. Ahora era Racing el equipo decidido a ganar, mientras que Lanús se desesperaba por el aluvión rival. En esa recuperación del local también tenía mucho que ver Mariano González, quien dejó atrás un comienzo inexpresivo y se convirtió en el socio ideal de López.
Y así llegó el gol de Milito, a los 38. Parecía que Racing volvía a ganar. Pero no, siempre le pasa algo: Mannara puso la cabeza para un 2-2 que a Racing le duele.
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