RACING FUE LUJOS Y SUSTOS PERO NO PARA DE GANAR
Había que aplaudir. Sólo había lugar para eso. El final del partido debió ser tal y como terminó: lleno de aplausos. De unos y de otros. Después, los de Lanús tendrían lugar para los insultos por considerarse despojados, cierto. Pero la emoción que dieron Racing y Lanús debía ser premiada así. A puro grito y aplauso.
Porque pasó de todo. Porque era de Racing y con oles incluidos. Porque los hinchas de Lanús se iban a puro insulto ya que perdían 3 a 0 y tuvieron que volver a las corridas tras esa ráfaga que convirtió todo en el 3 a 2. Porque Chiquito Bossio fue a buscar el empate dejando su arco vacío en tres ocasiones. Porque Lanús terminó jugando con De Bruno —que es enganche— como líbero y con tres “9” y dos defensores jugando de “9”. Increíble. Había que aplaudir entonces. Claro que había que aplaudir.
Racing, que ahora lleva cuatro partidos ganados en forma consecutiva, salió sabiendo que Lanús se iba a desesperar. No se equivocó. Encima la gente del equipo Granate aún se muestra “herida” por lo que le cobraron en contra la semana pasada en cancha de Almagro —mano de Bossio al sacar del arco y tiro libre que terminó en el empate final— y transmitió nervios. Muchos nervios…
Matute Morales manejó la pelota y buscó siempre a Lisandro López y a Guerrero para inquietar. Y terminó ganando el primer tiempo por 1 a 0 con un gol de penal de Lisandro, el goleador del campeonato que gritó a lo guerrillero —apuntó a su tribuna con el banderín del córner— y fue amonestado.
Así Lanús estaba afuera del campeonato y se esperaba un segundo tiempo a pura reacción. No se dio de arranque. Un desborde de López terminó en gol en contra de Almirón; y un taco de Barrado para Morales que luego dejó solo a Guerrero para que el uruguayo clavara el 3 a 0 a los 30 minutos del segundo tiempo parecían definir todo… Error.
Porque mientras los hinchas de Lanús se iban descorazonados, un minuto después de ése que parecía un 3 a 0 inmodificable, De Bruno le dio al arco desde afuera del área y Cuenca —que había ingresado 7 minutos antes por Cristian Lucchetti— miró cómo el 3 a 1 era realidad. Ahí Lanús empezó a creer. Y un minuto después Graf clavó el 3 a 2 y la locura mandó hasta el final.
La locura de los hinchas de Racing que andaban gritando oles y se preparaban para sufrir. La de los de Lanús que intentaban explicar que en realidad no se había ido de la cancha sino que habían pasado por el baño o a comprar un pancho, pero “¿Irme?, nooo, jamás”. La de los jugadores de Lanús que ya jugaban con Obolo, Graf y Tilger como delanteros —los tres son de área— más Gioda y Romero también de punta, y hasta con Bossio subiendo en cada pelota parada. Y la locura de Ramacciotti, que andaba saltando y gritando como de costumbre pero más…
Baldassi erró en varias jugadas clave y Lanús terminó perjudicado en algunas y beneficiado en otras (ver Las jugadas…). Pero está claro que ayer en el Sur se vio un partidazo, arbitraje al margen. Por eso había que aplaudir. Por más que Lanús ya no pueda pelear para ser campeón. Y por más que a todo Racing le dé cada vez más bronca no haber empezado a ganar antes.
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