RACING FUE MÁS Y RECUPERÓ SU ILUSÍÓN
“Camino a la cancha, surgían algunas preguntas: ¿Hasta dónde era capaz de llegar la esperanza celeste y blanca, la de este grande prisionero de su peligrosa ciclotimia, un equipo que puede pasar del fútbol total a la tempestad en un mismo partido o bajarse del campeonato y seguir en carrera en cuestión de minutos? ¿Hasta dónde era capaz de llegar la ilusión cordobesa, la de media provincia que vivió en una nube hasta sufrir el efecto Boca?
Las respuestas llegaron en noventa minutos intensos. Y dejaron una sentencia inapelable: Racing todavía puede soñar con sentarse en la mesa de los candidatos y esperar por algo más que una campaña decorosa. Está cuarto a cuatro puntos del líder Boca, que jugará hoy frente a Chicago. Talleres, en cambio, no consigue recuperarse de la derrota en La Bombonera, continúa encumbrado, pero el descenso no deja de ser su peor amenaza.
Esos cinco minutos iniciales de Talleres tenía todo el carácter de una osadía. Pero duró lo que un suspiro y enseguida el partido cayó en las oscilaciones propias entre dos equipos con mínimas diferencias. Tanto que la ventaja que obtuvo Racing estuvo más vinculada al azar que a la virtudes de su juego: a los 17 minutos, tras un mal pase de Luciano de Bruno, Milovan Mirosevic pateó desde más de 30 metros, la pelota pegó en Maximiliano Salas, parecía que iba afuera, pero el arquero Marcos Gutiérrez en su intento por evitar el gol, la terminó metiendo. Así ganaba Racing. Pero las circunstancias a favor no sólo tuvieron que ver con ese rebote afortunado: Mirosevic había ingresado a los 8 minutos por el lesionado Sebastián Romero.
Racing siempre brindó la sensación de querer más. Quedó claro: esta versión de Talleres no es la misma que había sorprendido con su arranque implacable. Quedó claro: a pesar de su juego con altibajos, este equipo de Fillol está convencido de que peleará hasta el final o, al menos, hasta donde alguien se lo impida.
Los últimos instantes del primer tiempo llegaron con un puñado de emociones: un penal no cobrado de Víctor López a Gastón Fernández; un tiro de Mirosevic que coqueteó con el gol; una aparición de Osorio que casi se transforma en empate…
Todo parecía abierto para cualquier desenlace. Pero en su primera llegada a fondo del complemento, Racing golpeó con la fuerza de un noqueador y encaminó el partido: corrida, gambeta y centro de La Gata Fernández por la izquierda y cabezazo impecable de Lisandro López.
Aunque quedaban 43 minutos por delante, la impresión era inequívoca: la felicidad, al cabo, quedaría para Racing. Y esa impresión tuvo su sostén en el campo de juego: allí donde Mirosevic era el dueño, donde López corría y asustaba, donde Talleres sólo mostraba los retazos del equipo sensación de hace un mes. Así hasta el 3-0 de Mariano González (definición fortísima de derecha tras un pase de Fernández). Así hasta el descuento de De Bruno (de emboquillada, desde 30 metros). Así hasta ese final que lo encontró a Racing lejos de la tempestad y bastante cerca del camino de los sueños.
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