RACING GRITÓ CONTRA INSTITUTO Y TIENE LOS SUEÑOS DE PUNTA
Se mueve el Cilindro. La música se expande en el estadio imponente. La gente delira y tiene motivos. Treinta y cinco mil almas pintadas de celeste y blanco gritan y no dejan de gritar. Contra Boca, contra Macri, contra todos… Racing está en lo más alto de todo y desde los números la perspectiva es envidiable: tres jugados, tres ganados. Pero el árbol no debe tapar el bosque. La pregunta es: ¿le alcanza para sostener su candidatura y pelearle a los grandes candidatos que son Boca y River? Y la respuesta surge de inmediato: necesita bastante más de lo que mostró hasta ahora frente a Argentinos, Olimpo e Instituto, tres equipos que juegan un campeonato aparte (el del descenso). Dentro de un primer tiempo muy flojo, Racing no hizo mucho más que Instituto para irse 1-0 arriba. Con la obligación de ganar para seguir solo en la punta, el cuadro de Fillol no tuvo claro a qué jugaba en los primeros 45 minutos. El técnico puso a dos volantes centrales, como Arce y Falcón, pero la pelota la manejó siempre Santiago Raymonda y él solito complicó a todo el mediocampo local.
En Racing hay algo que le está faltando y que Fillol reclamaba en su pedido de refuerzos: no tiene un conductor. Marinelli y Matute Morales siguen en boxes. Y por eso el técnico puso bien abiertos al debutante Pino por derecha y a Mirosevic por la izquierda. En un claro 4-4-2 pero en el que Cardetti y López quedaron aislados o desabastecidos porque la pelota siempre les llegó sucia.
Y si bien Racing no pudo establecer una postura ofensiva, el chileno Mirosevic, en su mejor desempeño en tiempos recientes, se las arregló para arrimar las dos situaciones de mayor peligro. A los 30 segundos, eludió al arquero Caranta pero éste se recuperó y pudo neutralizar el remate. Y a los 38 minutos, en una jugada insólita donde el local contó con la fortuna de su lado (la pelota pegó en el banderín del córner y se acomodó para que Araujo mandara el centro), Mirosevic supo poner el 1-0 con un cabezazo abajo.
Instituto fue más ordenado que Racing desde el momento en que Raymonda se dio cuenta de que por la derecha iba a encontrar fragilidad en Pinola y en Crosa. En una jugada por ese lado, le puso la pelota a Vilallonga en la medialuna y el delantero remató apenas desviado.
Que a Racing le queda mejor el traje del contraataque quedó claro en el segundo tiempo. El equipo se retrasó, lo esperó a Instituto —que seguía teniendo la pelota pero sin generar peligro— y usó la contra para arrimarse a Caranta. Un Caranta que a los 5 minutos tuvo una doble tapada espectacular: primero a Cardetti y después a Lisandro. El más claro, aun dentro de sus limitaciones e intermitencias, siguió siendo Mirosevic, quien se decidió a asumir el rol de conductor teniendo más protagonismo que en la primera etapa. Y fue el chileno el que armó la jugada para que Lisandro López metiera el derechazo y todo Racing gritara el 2-0.
Parecía que comenzaba la fiesta interminable pero seis minutos después Instituto le puso un freno a tanta algarabía en otra jugada que armó Raymonda y donde Vilallonga dejó en evidencia que el juego aéreo defensivo es una materia pendiente en este equipo. Lo pudo liquidar Racing de contra pero Caranta se lo tapó a Araujo. Lo pudo empatar Instituto en uno de los tantos centros al corazón del área de Luchetti. Pero terminó en fiesta de la Academia porque al hincha no le importa que a la ilusión todavía le falte un sostén futbolístico.
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