RACING: SU QUINTO TRIUNFO CONSECUTIVO LLEGÓ CON UNA GRAN GOLEADA
Racing parece una pintura del país. Vive una vorágine que no le permite detenerse a pensar qué le está pasando, pero que le sirve para ir construyendo su propio estilo. Tuvo un arranque prometedor con tres triunfos en las primeras fechas y después se sumergió en una profunda crisis que explotó con la salida del técnico Ubaldo Fillol. Y en esta etapa de transición, con el interinato de Rivarola, no para de ganar, de festejar y de soñar que un futuro mejor es posible.
En este final de campeonato arrollador, en el que lleva hilvanados cinco triunfos consecutivos, una racha que no consiguió ninguno de los equipos que están peleando el título y que Racing no lograba desde el Clausura 2002, con Mostaza Merlo en el banco, Racing construye su propio estilo. El estilo R. El estilo R de Racing. El estilo R de Rivarola. Un estilo que no es espectacular, pero que es efectivo. Un estilo que apuesta a la austeridad y a la solidaridad. Un estilo que sabe lo que es el overol pero que también sabe ponerse el smoking, como ayer, para brindarle a su gente el mejor partido del campeonato. Un estilo que se sostiene con el brillo de un recuperado Matute Angel Morales.
La fórmula de este Racing ganador parece ser la de un fútbol sencillo, como el de antes. Con Sebastián Romero que volvió locos a todos por izquierda, con Guerrero haciendo lo mismo por derecha, con Lisandro López por todo el frente de ataque y con Matute Morales dirigiendo la batuta. Entre los cuatro arrancaron todos los aplausos de la hinchas académicos. Así Racing liquidó el partido en el primer tiempo ante un equipo interesante como Banfield. Que apenas dos veces pudo inquietar al local. Con la presión que ejerció en los cinco minutos iniciales y un cabezazo de Ceballos que se fue por arriba del travesaño. Y sobre la media hora, que en tres toques llegó al área y la media vuelta de Ceballos se fue apenas desviada. Poco para este Banfield de Falcioni que a veces sorprende y otras se sumerge en la irregularidad. Racing edificó su victoria con cuatro golazos. El primero de Lisandro López, el goleador del torneo (con 12) que anda derecho y se le nota la confianza que tiene: centro de Guerrero, López la paró de pecho y definió con un zurdazo demoledor. El segundo de Romero, luego de una contra perfecta y otro centro de Guerrero, esta vez por la derecha.
Cuando a los tres minutos se fue expulsado Javier Sanguinetti, a Racing le quedaron más espacios y entonces se floreó. Y el tercer gol fue la síntesis de lo que fue una noche espectacular para el equipo de Avellaneda. Una jugada colectiva perfecta. Soñada. Hubo catorce pases seguidos. Una jugada que culminó con una pared entre Morales y López, y el toque suave, generoso, de Matute para la definición de Barrado. Y el gol de Cardetti, con otra gran jugada colectiva, que llevó el sello del estilo R.
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