RAFAELA BRINDÓ UN CÁLIDO RECIBIMIENTO A SEBASTIÁN PORTO
“Todavía no caigo”. Tres palabras simples reflejaron su estado de ánimo. Fueron las que empleó Sebastián Porto a manera de síntesis, cuando llegó el momento del agradecimiento para toda esa gente que, respondiendo incondicionalmente a la convocatoria, le regaló todo su cariño al subcampeón mundial de motociclismo en este esperado regreso con gloria a Rafaela.
Seguramente, desde que inició la parte final de su recorrido, desde la planta industrial de Williner S.A., en la localidad de Bella Italia, habrán desfilado miles de imágenes por su mente. Las que se fueron renovando a lo largo de un trayecto donde no resultó fácil poder contener tantas emociones.
Hubo muestras espontáneas de reconocimiento a su excepcional temporada y lágrimas que fue derramando en la misma proporción que afloraban los sentimientos.
La caravana, integrada por una buena cantidad de motocicletas y con Sebastián ubicándose sobre un utilitario para responder al afecto de quienes se volcaron a las calles para aclamar su paso, fue avanzando, con alguna dificultad y a ritmo lento, en su ingreso a la ciudad.
El bulevar Santa Fe, tradicional escenario de concentraciones populares se vistió de fiesta, una vez más, para acompañar a un hijo pródigo.
Mientras se iban recortando las distancias y Sebastián tenía a la meta cada vez más cercana, iba creciendo la expectativa de quienes, desde un par de horas antes, lo estaban aguardando en la plaza 25 de Mayo.
La concentración, en ese lugar, fue significativa. Para matizar la espera, se proyectó un video, en él se reflejaron las victorias más relevantes de “Sebas”.
También hubo ejecuciones a cargo de la Banda de Música, dirigida por Eduardo Stanchi. Se leyeron mensajes remitidos por la Sociedad Rural, el senador Alcides Calvo, René Zanatta, Martín Basso, y la Comisión de Pilotos del Karting del Litoral.
Cuando el móvil que lo trasladó a Sebastián hasta la intersección del bulevar Santa Fe y Lavalle detuvo su marcha, se produjo el cambio de las cuatro ruedas por las dos, para completar el recorrido hacia el banderazo cuadriculado.
El paño más anhelado por los protagonistas de cualquier actividad que tiene como meta una línea de sentencia, en manos del intendente Omar Perotti, oficializó la llegada triunfal de Sebastián.
Se enrojecieron las palmas. Se elevaron las banderas. Y las cuerdas vocales fueron exigidas al máximo para emocionar a un deportista que hoy es el referente obligado del motociclismo latinoamericano en 250.
La aceleración plena de la moto, decorada con los mismos colores y sponsors que lució en su Aprilia número 19 del Repsol Aspar Team, sumada al inconfundible aroma del caucho quemado, provocaron una ovación cargada de adrenalina.
Después, haciendo gala de un estado físico digno de los deportistas de elite, Sebastián se trepó al escenario para agradecer, con sus brazos en alto, todo el cariño recibido. Una gratitud que también expresó a través de la palabra, con un mensaje emocionado y sincero.
Se proyectó entonces un audiovisual de excelente nivel de realización, en el que se resumieron, en un contenido de once minutos, los 26 años de Sebastián.
Hubo palabras de bienvenida a cargo del intendente Perotti, y entregas de presentes del municipio, por parte del titular del DEM; el Concejo Municipal (Arq. Luis Castellano), Williner S.A. (Alfredo Curiotti) y Wiltel (Carlos Wilson).
Sebastián también recibió un pergamino de generosas dimensiones y una remera con la leyenda que lo identifica como ciudadano de Rafaela.
El remate, como no podía ser de otra manera, lo encontró a Sebastián ocupando el escalón más alto de un podio, que completaron su madre Vilma y su padre Oscar.
También se sumaron su hermana Natalia, su novia Cynthia, su abuelo Remo y el profesor Hugo Riboldi. La ejecución de la introducción del Himno Nacional, nuestra Enseña Patria en manos de Sebastián y el habitual descorche de la botella de champaña, enmarcaron ese momento.
Claro, tampoco faltaron las gorritas de Ilolay que el propio deportista y las promotoras de la empresa láctea arrojaron al aire para que, los más afortunados, se lleven el último recuerdo de un día inolvidable para Sebastián Porto, el subcampeón mundial de motociclismo.
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