RAFAELA Y ARGENTINOS SE CONFORMARON CON EL CERO.
La pregunta que quedó flotando es: ¿A quién le sirvió más este reparto de puntos?… ¿A Rafaela, que mantuvo la punta y los dos puntos de ventaja? ¿O a Argentinos, que si perdía se olvidaba del ascenso directo? Para la respuesta, habrá que esperar. Y más, después de ver cómo se fueron ambos: chochos de contentos con el puntito. Lo cierto es que no hay nada cerrado ni mucho menos. Aunque, a simple vista, parecería que los rafaelinos, que ya llevan 30 fechas trepados en lo más alto en la punta (récord para la categoría), están más enteros. Pero…
Según decían, éste era el partido. Prácticamente el que podía sentenciar el destino del torneo. Por eso era para jugarlo y también para pelearlo. Y, dentro de ese contexto, el que mejor arrancó fue Rafaela. Como para dejar bien claro quién era el dueño de casa y quién es el que viene demostrando una supremacía en lo que va de la temporada.
Los locales se hicieron fuertes con Del Buono y Federico García. Cada combinación de ellos generaba preocupación en el rival. Y tuvo un plus: el temperamento. O sea, en teoría era una combinación redonda. Sin embargo, no fue completa por culpa de las manos de Raúl Sanzotti o por la mala puntería de los delanteros.
Argentinos arrancó más cauteloso, sin peso ni variantes ofensivas. Como algo atado. Pero sí bien paradito en defensa. Pocas proyecciones de Testa y de Bárzola y muchos despejes de Centurión y de Alejandro Castro. Así y todo, el local se las ingenió para crearle tres situaciones de las que le hacen poner los pelos de punta a cualquiera. La primera se produjo a los 5 minutos: centro desde la izquierda de Federico García para el cabezazo desviado de Del Buono. El segundo susto fue a los 17, cuando Sanzotti voló para sacar un tiro libre de García. Y la última, llegó casi al final. Otra vez el arquero visitante se anticipó y le ganó a Del Buono.
Pasada la mitad de la primera mitad, con la entrada de Ceferino Díaz por Pérez Castro, Argentinos resolvió muchos de los problemas que tenía en la zona del medio. Se mostró más armado pero sólo arrimó peligro con un pelotazo cruzado que Barrios no llegó a soplar. Nada más. Muy poco para alguien con serias pretensiones.
En la segunda etapa, por momentos, el equipo que conduce Ricardo Gareca logró equilibrar el trámite. Fue a base de lucha, con poca claridad. Con cositas de Coyette. Pero el local, siempre con su libretito a cuesta, era más simple, más claro. Y a la buena actuación de Del Buono se le sumó el despliegue físico y el buen manejo de pelota de Iván Juárez, por la derecha.
De todos modos, a la media hora, hubo una doble tapada de Medrán que salvó el partido. Primero le ganó al Topo Gómez, abajo, con el pie izquierdo. El rebote terminó en la derecha de Barrios. Pero una espectacular reacción del arquero salvó a los de Cachín Blanco. Y hubo una más para la visita: un zapatazo de Coyette se fue por muy poco.
El resto del encuentro se vivió a puro nervio. De los dos lados. Con alguna que otra pierna de más y casi sin chances de quebrar el cero. Un síntoma del conformismo…smo…
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