RAFAELA Y QUILMES, SUMARON EN EL PROMEDIO, PERO RESTARON EN EL JUEGO
Tienen los mismos orígenes, pero la actualidad es diferente. Quilmes, mártir del ascenso, pisó fuerte en Primera. Una campaña extraordinaria, el cuarto puesto, y la permanencia casi asegurada. Rafaela, debutante absoluto, tardó en asimilar el ritmo de la categoría y no cosechó los resultados necesarios para olvidarse del descenso. Ayer, sin embargo, jugaron a contramano de sus presentes.
Mezquino, casi sin ambiciones ofensivas, los visitantes se conformaron con el cero. Audaz, pero sin poder hallar el mejor camino, los locales tuvieron que aceptar el reparto de puntos. Y aunque siempre es mejor arrancar con el pie derecho, cierto es también que es bueno no perder.
Eso sí, ambos no dejaron impresiones positivas. Más allá de aquel tiro libre de Federico García que mereció el esfuerzo de Pontiroli cuando el reloj rozaba la media hora de juego en el segundo tiempo o el remate de Diego Ceballos que estremeció el travesaño de Comizzo cinco minutos después, no hubo jugadas para emocionarse en el pequeño reducto de Rafaela. Y habrá que buscar responsabilidades en las posturas de uno y otro equipo para encontrar explicación a tanta anemia de goles. Los locales pecaron de su falta de definición. Los visitantes, en cambio, se preocuparon mucho más por apretar las marcas y se olvidaron del arco de enfrente.
Arrancó mejor Atlético, con la buena sociedad de Iván Juárez y Gonzalo Del Bono por la derecha. La primera decena de minutos se protagonizó por aquel sector. Sin embargo, todo se equilibró cuando Hernán Pagés tomó la marca. Entonces, los rafaelinos volcaron el juego por la izquierda. También duró poco. Este Quilmes de Gustavo Alfaro está programado para reducir los errores a la mínima expresión.
Pragmático, sólido y con pocas ambiciones en ataque, trató de encontrar alguna vía de escape hacia el arco de Angel Comizzo con las proyecciones de Pablo Garnier por izquierda y Leandro Benítez por derecha. No obstante, no tuvo profundidad. Y fue decepcionante el bautismo en suelo argentino del chileno Arturo Norambuena: casi no tuvo participación y fue reemplazado por Pablo Bastianini, otro que debutó sin pena ni gloria. Tampoco aportó demasiado el paraguayo Jorge Campos, sustituto del intermitente Leandro Benítez.
Rafaela apostó a la contundencia de Daniel Miliki Jiménez, el grandote delantero cordobés. Su altura resultó una tentación, pero ayer no anduvo bien de la cabeza. Le costó llegar al arco al equipo rafaelino. No tuvo poder de gol.
Quilmes hizo su negocio. Y en el segundo tiempo, más allá de recuperar terreno, controló el partido a su antojo, dejó pasar los minutos e impuso su ritmo, con el buen trabajo de Garnier. Y por si fuera poco, casi se trae los tres puntos. Primero, con un disparo desde afuera de Rodrigo Braña bien controlado por Comizzo. Después, con el mencionado remate de Ceballos en el travesaño.
Quedaron en deuda con el público. El partido dejó mucho que desear. Los dos sumaron en la tabla de promedios, pero restaron en el juego.
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