Rafaelina trabaja en una solución para los herbicidas
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La atrazina es un agroquímico muy consumido en la provincia. Tiene una importante presencia en aguas superficiales, subterráneas y suelos. Investigadores utilizan una bacteria con potencial para degradarla y biorremediar la cuenca del Río Tercero, entre ellos la rafaelina Carolina Morgante.
Investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) llevan adelante una investigación en la que buscan descontaminar agroecosistemas eliminando la atrazina, un herbicida muy utilizado en la provincia de Córdoba. El proceso implica utilizar técnicas provenientes de la biotecnología (la biorremediación) para aislar e inocular una bacteria (Arthrobacter sp. AAC22) que se encuentra en el ambiente y naturalmente degrada al compuesto contaminante, ya que lo utiliza como alimento para su crecimiento.
Según explicó la investigadora del Instituto de Ciencias Básicas, Carolina Morgante, el primer paso que dieron fue estudiar la presencia de diversos compuestos en los suelos, aguas superficiales y subterráneas. Es un trabajo que llevan adelante desde el 2010 y la atrazina fue el componente que mayor prevalencia mostró en épocas de aplicación de agroquímicos. Pero también se la encontró mucho tiempo después de la aplicación de herbicidas. En algunas áreas y en ciertas épocas del año las concentraciones en agua superficial exceden los límites establecidos. Los procesos de escorrentía o lixiviación son los que han llevado a la presencia de este compuesto en las principales reservas hídricas.
La bacteria Arthrobacter sp. AAC22 se obtuvo de aguas ambientales del Departamento por lo cual el equipo de investigación la identificó y estudió su potencial para eliminar la atrazina. Pero esta bacteria puede ser afectada por otras comunidades microbianas en el ambiente, entonces los investigadores optaron por generar una estrategia para protegerla y que no pierda su potencial para degradar al contaminante: “Se utiliza el quitosano que es un subproducto de un desecho de la industria pesquera al que se le modifica la matriz para utilizarla como soporte para encapsular a la bacteria. Es como un vehículo para introducir a las bacterias en el ambiente y favorecer la biorremediación de modo que sea exitosa”, explicó Morgante.
Hasta el momento se han concretado ensayos a escala de laboratorio y se ha visto que la atrazina en pocas horas desaparece completamente del agua. Sin dudas, el trabajo realizado con esta bacteria tendrá en poco tiempo una proyección Nacional e Internacional para resolver un grave problema que actualmente con el agua que consumimos.
“Buscamos revertir el efecto que tiene el herbicida. No podemos independizarnos de su uso por la necesidad de la agricultura como fuente de alimento para todo el mundo. El tema es qué hacemos además de concientizar. El año pasado la Subsecretaría de Recursos Hídricos publicó un nuevo código de aguas dando cuenta del retraso reglamentario provincial. Había muchos agroquímicos no regulados. Al tomar conocimiento de nuestra investigación, mencionan los antecedentes de nuestra línea y comienzan a regular la atrazina”, expresó Morgante lo que da cuenta de una transferencia en la investigación, en este caso al sector legislativo.
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