RAPTARON A UNA NENA DE 12 AÑOS PARA PROSTITUIRLA
Una menor de 12 años salió para comprar el pan en la esquina de su casa, pero volvió recién ocho días más tarde. La madre que había denunciado su desaparición regresó con ella a sede policial y refirió los motivos de la extraña ausencia. A ese relato, estremecedor, siguió una exhaustiva investigación que ayer derivó en la captura de cuatro hombres y una mujer.
La historia que se cuenta comenzó diez días atrás en el barrio Los Troncos. La pequeña víctima salió para hacer un mandado y ya no se supo de ella hasta que el 16 del corriente regresó por sus propios medios. Entonces, interrogada por su madre contó como, en la calle, había sido atrapada por un desconocido y cómo, por la fuerza, fue llevada con dirección a la costa del río Salado.
La indefensa criatura también habría contado que allí volverían a amenazarla cruelmente, diciéndole que en caso de no obedecer le quemarían la casa con su madre adentro.
El traslado
Según se ha podido saber, a esa primera etapa del cautiverio siguió el traslado de la víctima a una segunda casa, donde habría de permanecer otros cuatro días encerrada bajo llave, tomando como único alimento un poco de pan y agua.
Pero aquí, a diferencia del trato que recibiera junto al Salado, le descubrieron la cabeza, le exhibieron revistas pornográficas, y -otros hombres que aparecieron en escena- la amenazaron nuevamente para que posara ante una cámara fotográfica.
En tanto, uno u otro de esos desconocidos le daba detalles del tipo de vida que llevaría de ahí en más, en prostíbulos de Córdoba y Entre Ríos, donde sería “colocada” por ellos.
Por fin, la menor aprovecharía un descuido de sus captores, y apenas la dejaron sola se las ingenió para escapar a través de una ventana.
Impuestas de la situación, las autoridades de la Subcomisaría 12 dieron cuenta del hecho tanto a Jefatura como al juez de Instrucción en turno, y tras esto, los agentes de Moralidad Pública se hicieron cargo de la pesquisa.
En el curso de la investigación, pronto se llegaría a saber que una parienta de la menor mantenía contacto con un individuo de dudosos antecedentes, y que éste a su vez estaba relacionado con otros dos personajes -más dudosos todavía- que ocupaban una casa de las características descriptas por la criatura, en la costa del río Salado.
El seguimiento de estos sujetos condujo a otra vivienda, esta vez en el barrio San Martín -calle Gaboto-, donde viviría un hombre mayor, cuyo aspecto coincidía con aquel que había tomado fotos a la menor.
Llegados a este punto, el juez De la Torre ordenó el allanamiento de tres o cuatro inmuebles. Esas inspecciones que fueron practicadas en forma simultánea con el apoyo del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) permitieron la captura de cuatro hombres y una mujer; el secuestro de una cámara y un rollo fotográfico, material pornográfico y un arma de fuego.
Fuentes allegadas a la investigación mantienen en reserva la identidad de estas personas, pero se sabe que la mujer, de nombre Claudia, reside en Los Troncos, y ciertamente forma en el entorno familiar de la víctima. Respecto de los hombres, se sabe que dos de ellos cuentan con antecedentes delictivos, mientras los restantes están “limpios”.
El hombre de la cámara, en tanto, es el mayor de los cinco detenidos; tiene 53 años y se domicilia en el barrio San Martín, no muy lejos de la escuela del mismo nombre.
Ahora, la policía aguardaría una nueva orden judicial para proceder al revelado del rollo fotográfico, que presuntamente contiene imágenes de la víctima. Mientras, en paralelo, la investigación sigue adelante para establecer las posibles conexiones del grupo con el ambiente prostibulario de provincias vecinas como Córdoba y Entre Ríos.
En tanto la menor fue examinada por el médico forense y luego este informe será puesto en manos del magistrado interviniente. De los dichos de la niña se desprende que entre los planes de los raptores estaba el de venderla en otra jurisdicción con una identidad falsa para, siempre bajo amenaza, iniciarla en la prostitución infantil.
Por fin, se sabe que las actuaciones sumarias se instruyen en la sección Moralidad Pública de la URI por graves delitos, como corrupción de menores y privación ilegítima de la libertad.
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