REABREN MUESTRA DE LEÓN FERRARI
Los magistrados resaltaron que Ferrari no cometió ningún delito ni contravención.
La Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ordenó anoche reabrir la polémica muestra del artista plástico León Ferrari, que había sido clausurada hace 10 días tras la presentación judicial de un grupo ultracatólico para el cual la exposición afectaba los sentimientos religiosos.
La reapertura fue dispuesta por la Sala Primera de la Cámara, que de esa manera hizo lugar a la apelación presentada por el gobierno porteño y revocó el fallo que, en primera instancia, había dispuesto el cierre de la muestra.
La clausura había sido dispuesta por la jueza Elena Liberatori, quien se basó en un amparo presentado por la organización católica “Cristo Sacerdote”. La magistrada había ordenado cerrar la exposición, exhibida en el Centro Cultural del barrio porteño de Recoleta, por entender que contenía elementos que, presuntamente, afectaban a la comunidad católica.
El gobierno porteño, de inmediato, apeló la medida ante la Cámara. Y fue así que la muestra de Ferrari fue visitada el viernes pasado por los integrantes de ese cuerpo colegiado, Horacio Corti, Esteban Centenaro y Carlos Balbín. Esa inspección ocular tuvo como objetivo constatar las circunstancias en que se desarrollaba la exposición antes del cierre y las medidas de precaución tomadas para alertar al público sobre el carácter de la exposición.
“Acá no es una cuestión de si afecta el sentimiento religioso, sino de censura previa. Al que le molesta la muestra, se puede quedar en su casa, pero los jueces no pueden cerrarla. Mucha gente que paga sus impuestos puntualmente y quiere ver la muestra está siendo privada de ese derecho”, afirmó ayer antes de conocer la reapertura Pablo Jacoby, abogado de Ferrari y el mismo que representó a la agrupación de familiares Memoria Activa en el juicio por el atentado a la Amia.
Ayer, los integrantes de la Cámara fallaron finalmente a favor del gobierno porteño pero le impusieron algunas obligaciones. El dictamen de los magistrados le exige que mantenga la restricción al ingreso de los menores y los carteles ya existentes, y que a ello añada un cartel visible en la puerta de acceso al centro de exposiciones en donde expresamente se alerte a los potenciales visitantes del contenido de la muestra y de la posible afectación que algunas obras pueden generar en sus sentimientos religiosos.
En su resolución, los jueces aclararon que la conducta de Ferrari “no es un delito ni una contravención”. Y añadieron que “ante la dimensión crítica del arte es posible una diversidad de reacciones emocionales e intelectuales, pero ninguna justifica impedir la expresión artística del otro.
Cuando se prohíbe dicha expresión se entra al ámbito de la censura, que no es más que una forma de violentar la libertad de conciencia y, en definitiva, de imponer al otro una creencia, una idea o un valor”, dijeron los jueces.
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