REACCIONES POSITIVAS TRAS EL ARREGLO POR LA DEUDA DE LAS AFJP
Tras la firma del acuerdo entre el Gobierno y las administradoras de fondos de la jubilación privada se insinuó ayer una mejora en las expectativas sobre los resultados de la reestructuración de los casi US$ 82.000 millones que totaliza la deuda pública en default.
Economistas y empresarios consideran que el entendimiento con los acreedores privados está más cerca. Y esto también se reflejó en el comportamiento del mercado financiero, donde los bonos de la deuda nueva —que es la que no está en cesación de pagos— registraron una leve mejora en sus cotizaciones. Los Boden 2012 y 2013 subieron 0,5%; los Bogar, un 2,3% y los títulos de proveedores casi 1 por ciento.
Una de las voces que se escuchó ayer fue la del presidente de Repsol-YPF, Alfonso Cortina, quien señaló que “estamos convencidos de que, a partir de este acuerdo con las administradoras de fondos de pensión, se acelararán también los pasos para la reestructuración de la deuda, lo que facilitará la recuperación de un clima de negocios favorable, camino que Argentina debe seguir transitando para lograr su reinserción internacional”.
Por otro lado, el acuerdo también generó reacciones positivas entre los economistas que asistieron al 25º Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, que se hizo en Tierra del Fuego, aunque no ahorraron algunas críticas al Gobierno. Con matices, en esta línea se anotaron Ricardo López Murphy, Julio Piekarz y Carlos Melconián. Y también el ex ministro de Economía chileno Eduardo Aninat.
Quien más claramente lo dijo fue López Murphy, insospechado de tener simpatías con la gestión de Néstor Kirchner. “El tema del default está para cerrarlo ya mismo. Hay que poner la pelota y patear, que es gol seguro”. Pero, su lectura no atribuyó mérito a la estrategia de negociación oficial. Remarcó las “condiciones favorables”: bajas tasas de interés en el mundo, suba de los precios de los bonos de la deuda de EE.UU., revalorización de las materias primas (soja y petróleo) y una economía brasileña que despeja incógnitas y sirve de “arrastre” para la Argentina.
Para Julio Piekarz, ex director del Banco Central y actual economista jefe del Banco Banex, el arreglo está cerca. Pero igual estima que habrá una mejora de la oferta “sobre el filo del plazo”. Opinó que el arreglo con las AFJP se basó en que el Gobierno cedió terreno: “Es una clara señal de que hay cierta flexibilidad que, estoy convencido, se va a trasladar al resto de los acreedores”.
Desde su punto de vista, el Gobierno podría lograr un porcentaje muy alto de aceptación, más allá de las presiones del FMI. “Para eso no necesita un gran esfuerzo: con sólo achicar los plazos de gracia (período durante el cual los bonos no pagan intereses) el valor presente de la deuda subiría mucho”, afirmó.
Otro que también apostó a que Argentina logrará un rápido arreglo con los acreedores fue el chileno Eduardo Aninat. Para sustentar su opinión, se remitió a un reciente informe del FMI que revela que los spreads (diferencial de tasa de interés) entre los bonos de la deuda estadounidense y los mercados emergentes está en uno de los valores más bajos de los últimos años. En su opinión, la Argentina —y América latina en general— “tienen dos años muy buenos por delante, y el desafío es cómo aprovecharlos”.
Melconián, cercano al ex presidente Carlos Menem, también coincidió en que el acuerdo por la deuda está más cerca. Pero atribuyó esta posibilidad a lo que denominó el indicador de “suerte país”: las bajas tasas de interés en los EE.UU., la caída en las tasas de los bonos y el fuerte crecimiento de Brasil. Igual, aconsejó: “Crucemos los dedos para que no se caigan los bonos de los mercados emergentes, porque si eso pasa no hay acuerdo”.
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