REACTIVAN LA CAUSA RECONQUISTA
La causa por infracción a la ley de drogas que en setiembre cosechó en el Juzgado Federal de Reconquista 19 procesados, la mayoría rosarinos, será revisada por la Cámara Federal de Rosario tras la apelación de un detenido. La investigación disparó más de diez allanamientos a mediados de agosto pero hoy por hoy retiene sólo dos presos, porque para el juez subrogante que reemplazó al polémico Eduardo Fariz los sospechosos no constituían una megabanda dedicada a la venta de cocaína y marihuana en distintos barrios, como pensaba la Dirección de Drogas Peligrosas. Si la Cámara refrenda la resolución, la mayoría de los imputados irá a juicio por un ilícito menor, tenencia para consumo personal. Mientras tanto, por decisión del juez federal de Rosario Carlos Vera Barros, se sumaron tres prófugos a los dos que lograron zafar de las detenciones producidas en agosto y que están sospechados de ser cabecillas de la banda.
Otros dos, hermanos entre sí, serán juzgados por cultivar para su consumo (tenían un pequeño vivero en un placard) y, por último, hay quienes permanecen tras las rejas por tenencia para la venta. Se trata de Edgardo G., mecánico electricista de 43 años, apodado Negro o Fabi, y de Roy L., electromecánico de 30. Ambos fueron trasladados a la cárcel federal de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires. Desde allí viajó Lamas el 27 de octubre pasado al juzgado local a cargo de Carlos Vera Barros para ampliar su indagatoria. Él mismo lo había pedido ya que la primera vez, en Reconquista, se abstuvo de declarar. Ahora, en cambio, negó los cargos y criticó el procedimiento policial, que de acuerdo a su versión pretendió perjudicarlo.
Según allegados a su defensa, el 1º de noviembre también compareció un testigo de la detención de Lamas. “Cuando al hombre le mostraron la balanza que supuestamente le secuestraron (al imputado) dijo que no la había visto durante el procedimiento”, comentó el vocero. Ya otros sospechosos habían sugerido irregularidades en la actuación de Drogas Peligrosas, circunstancia que desde esa fuerza niegan de plano. “La causa es muy compleja, tiene 2.500 fojas y 400 casetes de escuchas telefónicas, ya que los seguimientos ordenados por Fariz comenzaron hace siete meses”, ilustró un pesquisa, cuestionando a su vez la valoración de la prueba efectuada por el juez subrogante Virgilio Palud, quien anteayer fue ratificado en el cargo por el Consejo de la Magistratura mientras dure la suspensión de Fariz.
Las cosas podrían cambiar ahora que el expediente se radicó en Rosario. Por lo pronto los prófugos ya son cinco, dado que a los dos presuntos cabecillas que nunca pudieron ser ubicados –apodados Pichi y Gordo Beto– se sumaron otras tres personas luego de que el magistrado Vera Barros dictara sendos pedidos de captura.
La punta del ovillo
La investigación nació como desprendimiento de un operativo de mayo de 2004 en San Cristóbal, en el norte provincial. Esa causa, en manos del ahora suspendido juez Fariz, comprometía a un santiagueño de 30 años domiciliado en el barrio Tío Rolo de Rosario. Lo apresaron en el cruce de las rutas 2 y 39, un kilómetro antes de San Cristóbal, con 40 kilos de marihuana en su camioneta. En agosto de 2004, según el expediente, Drogas Peligrosas Zona Sur informó que el joven, alias Gringo, habría estado hasta su detención comercializando estupefacientes como “pasamanos”, es decir tomando porciones de drogas por encargo para entregarlas como intermediario.
El plan inicial de los narcos de Reconquista, de acuerdo con el sumario, consistía como otras veces en contactarse en la frontera con Paraguay con proveedores de marihuana “para realizar el contrabando, habiendo ya pactado por vía telefónica cargar un camión con una importante cantidad de droga y regresar a Rosario”. La pick up de Gringo debía actuar como vehículo de control, es decir adelantada y avisando al otro coche sobre retenes policiales en el trayecto. Sin embargo, según el informe de inteligencia policial agregado al expediente, Gringo, quien ya habría contactado a los paraguayos, pactó a escondidas de los demás participantes una entrega en otro lugar. Cuando volvía a Rosario lo detuvieron y no pudo efectuar la llamada de control.
El camión con el cargamento más importante fue ocultado en el norte provincial. El líder de la banda avisó a sus socios rosarinos que eliminaran elementos comprometedores. Días más tarde la carga fue redistribuida en otros vehículos con destino a Córdoba, Buenos Aires y Rosario. El camión, vacío, volvió a Reconquista.
A principios de agosto pasado, Gringo fue liberado por Fariz, pero la policía ya investigaba sus contactos vernáculos. Tras practicar escuchas telefónicas y otras medidas, el juez ordenó allanamientos y detenciones. Palud, su reemplazante, dictó el 5 de setiembre casi 20 procesamientos por delitos menores y se declaró incompetente. La causa quedó así radicada en Rosario.
La investigación
Entre los imputados figuran comerciantes, empleados, un disc jockey y hasta una chef de cocina embarazada. El apodado Nelci, procesado de 33 años, había estado preso en España por narcotráfico y atesoraba los recortes periodísticos de aquella causa, en la que según sus dichos resultó libre de culpa y cargo. El Negro, en cambio, ya había cumplido condena por venta de droga. Fuentes policiales precisaron que la pena, por cuatro años y medio de prisión, lo llevó a la cárcel de Coronda desde 1996.
Los primeros once allanamientos involucraron a casi 70 policías y arrojaron un secuestro de poco más de un kilo de clorhidrato de cocaína y seis de marihuana. Amén de dinero en efectivo –alrededor de 25 mil pesos–, cheques, celulares, una escopeta y elementos que servirían para “cortar” y “estirar” la droga. Voceros de Drogas Peligrosas creen que semejante secuestro no pudo haber sido “plantado”, como esgrimen algunas defensas.
Los operativos se realizaron en domicilios particulares (uno de ellos una casaquinta de Funes), comercios, un taller mecánico e incluso en un lujoso departamento céntrico. Según un investigador, allí vivía un tal Entrerriano, de 30 años, empleado de una automotriz multinacional.Todos los imputados fueron indagados en Reconquista por graves cargos y poco después, tras la eyección de Fariz de su cargo, una jueza reemplazante ordenó más allanamientos y detenciones.
Pero a la hora de resolver, el magistrado Palud no halló indicios de una organización dedicada a vender estupefacientes o colocarlos en centros de consumo. “Los encartados integran una cadena de comercializadores y consumidores (o revisten ambas calidades) que no presentan elementos vinculantes o que den la pauta de actuación en forma organizada con distribución de roles y jerarquías”, consta en el sumario.
En definitiva, casi todos recibieron falta de mérito por venta de estupefacientes y tenencia para comercialización (para algunos agravada por la intervención de tres o más personas). En cambio, 15 resultaron procesados por tenencia para consumo y dos por cultivo de marihuana (en un ropero) también para consumo. Por eso transcurrirán el juicio en libertad, a diferencia de el Negro y Roy. Ambos fueron procesados por tenencia para comercialización. Al primero le incautaron un recipiente plástico y 40 envoltorios con una sustancia que sería cocaína, siete celulares y un revólver calibre 32 corto. Al otro una balanza de precisión y una cantidad importante de droga, que hizo presumir al juez que no tenía la mercadería sólo para consumo propio. Numerosos imputados padecieron durante su detención, según informes médicos, síndrome de abstinencia. El magistrado Palud decidió internar a tres de ellos para su rehabilitación y desintoxicación.
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