REACTOR NUCLEAR: ADVERTENCIA DE EE.UU. POR EL PEDIDO DE CHÁVEZ
Apenas dos días después de conocerse la noticia, Estados Unidos advirtió ayer que cualquier transacción que pudiera tener lugar entre Argentina y Venezuela en cuestiones de índole nuclear debe hacerse respetando las obligaciones y salvaguardias del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Ante una pregunta de esta corresponsal sobre el pedido que hizo Venezuela para adquirir un reactor nuclear a la Argentina, el vocero del Departamento de Estado, Adam Ereli, reaccionó con tanta cautela como firmeza.
“Yo no sé mucho más de lo que vimos en los informes de prensa”, dijo Ereli. E inmediatamente vino la advertencia. “Desde la perspectiva de Estados Unidos, nosotros esperamos que todos los países cumplan con sus obligaciones en marco del Tratado de No Proliferación Nuclear”.
Así se refirió al pedido de la empresa estatal venezolana PDVSA para que la Argentina proyecte e instale un reactor nuclear de potencia media para actividades petroleras en la cuenca del Orinoco, como lo reveló Clarín el domingo último en exclusiva.
Durante la rueda de prensa que ofrece diariamente en el Departamento de Estado, Ereli especificó que EE.UU. exige que los programas o desarrollos nucleares civiles se hagan “en cumplimiento de las obligaciones del Tratado como de las medidas de salvaguardas” (ver Los tratados…).
Estados Unidos ya aprobó la venta de tecnología nuclear argentina a otros países, como a Australia. Pero cuando se le preguntó qué harían si el país comprador fuera Venezuela, Ereli repitió que todo debía tener lugar en el marco del Tratado de No Proliferación y no se aventuró a ir más lejos porque, según dijo, “quién sabe lo que puede pasar”.
“La adquisición de tecnología nuclear por parte de Venezuela no es la preocupación top de EE.UU.”, dijo a Clarín Ereli una vez terminada la conferencia de prensa. El funcionario se despegó también de las recientes declaraciones del reverendo norteamericano Pat Robertson sobre la amenaza nuclear que podía significar el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. “No me hable de Robertson”, fue la respuesta.
De todos modos, especialistas consultados por Clarín dijeron que justamente porque se trata de un tema muy preocupante el Departamento de Estado no lo va a manejar de manera pública.
“Es difícil imaginar que no estén preocupados”, dijo a Clarín Michael Shifter, del Diálogo Interamericano. “A mí me parece bien que lo mantengan con perfil bajo, pero no me cabe la menor duda de que le van a dar un seguimiento minucioso. Hay que tener mucho cuidado”, completó.
“Es muy preocupante porque el gobierno venezolano no es ni transparente ni democrático”, dijo a Clarín Ian Vasquez, el especialista en América latina de Cato Institut, una organización conservadora con mucha llegada al gobierno de George W. Bush.
“No se le puede creer lo que dice. Todos dicen que quieren la tecnología nuclear para fines civiles, pero luego, mire Irán… Estoy seguro que acá en Washington se han encendido todas la señales de alarma”, explicó Vasquez.
La mención a Irán no es casual. En mayo pasado, Chávez había dicho que para desarrollar su programa nuclear pediría ayuda a la Argentina, Brasil e Irán, lo cual fue considerado como “una provocación más” por EE.UU.
Desde el Gobierno argentino, tanto el canciller Rafael Bielsa como el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, confirmaron el pedido de Venezuela a la Argentina.
En tanto, desde el gobierno venezolano, el ministro del Interior, Jesse Chacón, dijo al respecto que “lo único que estamos haciendo son unos estudios para ver si podemos utilizar la energía nuclear en el procesamiento del crudo pesado de la faja petrolífera del Orinoco y también en el campo de la salud”.
Diferente fue la posición del ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez. “No hay negociación; lo que hay son acuerdos para la cooperación científica; es decir, de intercambios de técnicos, desarrollo de estudios, pero no hay un acuerdo concreto para la adquisición de elemento alguno que tenga que ver con la generación de energía atómica”, explicó.
Todo indica que se trata de una cuestión delicada. El propio canciller Bielsa aseguró que cualquier cosa que se haga será “dentro del marco de los tratados internacionales”. Y esto es justamente lo que está reclamando el Departamento de Estado.
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