REAL MADRID SE INSPIRÓ UN RATO Y LE GANÓ 4 A 2 AL OLYMPIQUE
El Real Madrid es así: simple, vistoso por momentos, imprevisible. Lastima cuando se lo propone y hoy, ante el Olympique, quedó demostrado más que nunca su poderío. Porque arrancó con dudas en su debut en la Liga de Campeones, hasta que se inspiró y en un rato liquidó el partido.
Esta es la vida de los que tienen mucho fútbol para gastar. Con jugadores como Zidane o Figo que, en un rapto de inspiración, cambian en un abrir y cerrar de ojos el destino de un partido. De entrada, hubo sorpresa general cuando los visitantes se pusieron en ventaja con aquel remate de Drogba que sorprendió a la defensa.
Se enojaron los talentosos y todo se acabó enseguida. Porque Roberto Carlos empezó a proyectarse y a meter presión por los costados. Además, Ronaldo tanto en la corta como en la larga fue imparable. Llegó el empate luego de un centro combado de Beckham y como venía la empalmo, de pique al piso, Roberto Carlos. Una joyita. Y enseguida Ronaldo se despachó con una definición casi abajo del arco y con un zurdazo esquinado, que dejó sin respuestas al arquero. ¿Cómo? Sí, de la nada el Real Madrid cambió todo y pasó a ganar 3 a 1. Como frutilla del postre, Roberto Carlos se mandó con destino de gol y lo bajaron. Penal, que Figo cambió por gol.
Ya en el final, cuando los locales habían aflojado el ritmo, Van Buyten descontó con un cabezazo que Roberto Carlos no pudo despejar en la línea.
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