REANUDAN LAS TAREAS PARA HALLAR A LOS SOLDADOS EN LOS ANDES
El Ejército chileno reanudó hoy las tareas de rescate de 24 reclutas que siguen desaparecidos en Los Andes desde el pasado miércoles a causa de una ventisca de nieve e identificó los últimos siete cadáveres recuperados.
Anoche, pasadas las 21 hora local (1 GMT), el comandante en jefe, Juan Emilio Cheyre, confirmó la localización de más soldados, con lo que la cifra de cuerpos recuperados se eleva a 23.
Aún se encuentran desaparecidos otros 24 reclutas, todos de 19 años, y tanto el Ejército, como la Armada, Fuerzas Aérea y Carabineros reanudaron hoy temprano la búsqueda de sus cuerpos en los alrededores del Volcán Antuco y la laguna del Laja, a unos 580 kilómetros al sur de Santiago.
Los soldados desaparecidos formaban parte de un batallón de 485 reclutas que regresaban de un ejercicio en la cordillera, cuando fueron sorprendidos por una tormenta de nieve que les impidió llegar al regimiento número 17 de la ciudad de Los Angeles, situado a unos 100 kilómetros del lugar de la tragedia.
Cheyre dijo hoy en una conferencia de prensa que se logró identificar a los últimos siete reclutas encontrados y reiteró que las labores de rescate se mantendrán hasta que se recuperen los cuerpos de todos los desaparecidos.
Ayer, el presidente Ricardo Lagos que llegó hasta la zona en compañía de su esposa, de uno de sus hijos y del ministro de Defensa, Jaime Ravinet, despidió a los primeros 14 soldados “como héroes de paz”.
“La tragedia de Antuco”, como la han denominado los familiares, que no tiene precedentes en la historia militar chilena, tiene consternado al país y gerneró duras críticas al alto mando del Ejército.
Ante la magnitud de la tragedia, Cheyre reveló del mando al comandante del Regimiento Número 17 de los Angeles, Roberto Mercado, al teniente coronel Luis Pineda y al mayor Patricio Cereceda, jefe del batallón que sufrió el accidente.
El jefe del Ejército chileno decidió relevar de sus mandos a los oficiales a causa de lo que consideró como una “falta de criterio y falta de capacidad profesional para evitar lo que se debería haber evitado”.
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