REBAJAN LA PENA A UN POLICÍA AL QUE UN JUEZ VIÓ PEGÁNDOLE A UN DETENIDO
Un agente del Comando Radioeléctrico fue condenado a un año de prisión condicional por golpear a un preso en una comisaría donde realizaba un trámite un juez penal, quien presenció la golpiza y la denunció. Pese a ser sentenciado por una agresión cometida en ejercicio de su cargo, la pena no le impedirá seguir trabajando como policía. Es que en el fallo, tres jueces de la Cámara Penal le prohibieron realizar funciones de seguridad por dos años pero le permitieron “continuar con las tareas administrativas” que actualmente desempeña en la fuerza. Otros cuatro policías que habían sido condenados por falsear el acta de la detención recibieron el beneficio de la duda y fueron absueltos.
El dictamen definitivo de los integrantes de la Sala II de la Cámara Penal se conoció ayer, a casi cinco años de la golpiza propinada a un preso ante un juez del mismo fuero. El episodio ocurrió el 20 de febrero de 2001 en la seccional 10ª de Alberdi. Ese día, un vecino de la zona norte llamó al Comando porque le habían robado la moto en Machaín al 900. En la zona norte, dos patrullas interceptaron la moto robada y apresaron al conductor en Blas Parera y Unión. El detenido era Carlos Daniel Medina, de 18 años.
Los agentes que se ocuparon de la detención refirieron que el arresto fue violento: dijeron que el acusado hirió con un cuchillo a uno de ellos y que le pegó una patada en la rodilla a otro. De todos modos, el joven fue reducido y trasladado a la seccional 10ª, de Darragueira 1156.
Sin que los policías pudieran saberlo, en el lugar se encontraba por azar el juez de Sentencia Nº 1, José María Casas. El magistrado había ido acompañado de su hija para denunciar el extravío de un documento.
Desde la guardia de la comisaría Casas observó cuando, en una sala contigua, uno de los uniformados golpeaba en el abdomen al detenido. Al acercarse a una ventana que separa la guardia del recinto vio a través del vidrio (ahora espejado) que un policía le pegaba “un gancho” en la zona hepática al joven. En el acto pidió explicaciones y exigió que llamaran al juez de Instrucción en turno, ante quien expuso lo que había visto.
Varios golpes y uno invisible
El examen médico detectó numerosos golpes, aunque ninguno en el abdomen. En esa parte del cuerpo, según el forense, es factible que no queden lesiones visibles. Luego el juez Casas señaló en una rueda de reconocimiento al policía que había golpeado al detenido. Era Walter Amado, un agente de 36 años.
Amado fue condenado por un juez de primera instancia a 3 años de prisión condicional por los delitos de vejaciones agravadas y falsificación de documento público, dado que se asentaron datos falsos en el acta que del arresto. Pero en una revisión de ese fallo, los camaristas Ramón Ríos, Juvencio Mestres y Humberto Giménez redujeron la pena.
Por un lado, entendieron que no corresponde aplicar en este caso el agravante que se impone cuando los golpes se cometen con “violencia” o “fines de venganza”. Adujeron una razón formal: que no está claro en el expediente por cuál de los dos motivos regiría ese agravante. Por otro, opinaron que como Amado se limitó a “firmar” un acta redactada por otra persona, no se le puede reprochar haber insertado términos falsos en ese documento público.
Así, al suavizar las imputaciones, le rebajaron la condena a un año de prisión condicional, sólo por las vejaciones. De los seis años de inhabilitación especial para trabajar como policía que le había impuesto el juez de baja instancia, en la Cámara Penal sólo mantuvieron una restricción de dos años para realizar tareas de calle. Le aplicaron una pena mínima y una inhabilitación parcial, según aclara el fallo, porque consideraron que el comportamiento del preso durante el traslado pudo haber provocado una “perturbación física y emocional” en el policía.
Junto a Amado, otros cuatro efectivos del Comando habían sido condenados por la falsificación del acta, donde no constaban los golpes propinados a Medina. Y se mencionaba que el preso intentó escapar durante el traslado, lo que para el primer juez de la causa era un dato falso. Los cabos Gustavo Sosa, de 33 años, y Raúl Sorbello, de 45; el agente Federico Schirttels, de 26; y el oficial auxiliar Juan Carlos Roselli, de 38; habían recibido un año de prisión por falsear el acta policial de la detención.
Roselli es quien la redactó y Sorbello quien relató los hechos que allí se volcaron. Los demás firmaron el texto, consintiéndolo. Los magistrados evaluaron que Sorbello no omitió detallar los golpes sino que no los habría presenciado, ya que según declaró se encontraba en el patrullero en ese momento. Y los restantes policías, para los camaristas, pudieron confundir los golpes con “un contacto físico menor con fines de reducir la beligerancia del detenido”. Por eso quedaron absueltos.
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