REBELIÓN CHIÍTA CONTRA EE.UU. EN IRAK
Un levantamiento chiita coordinado en por lo menos cuatro ciudades de Irak dejó ayer un saldo de 31 muertos, entre ellos diez soldados estadounidenses y un salvadoreño. Los enfrentamientos, los más graves desde el inicio de la ocupación, continuaban anoche en Bagdad con la toma de varios edificios públicos, y amenazan con extenderse y complicar los planes de traspaso de poder.
En otra jornada en la que reinaron el descontrol y la violencia en todo el país, tropas estadounidenses se enfrentaron con seguidores del clérigo radical chiita Moqtada Al-Sadr, que resiste la ocupación y que tiene una milicia de miles de jóvenes seguidores. Solamente en Bagdad murieron siete soldados norteamericanos.
Los principales incidentes se desataron al mediodía en Najaf, una de las cuatro ciudades santas de los chiitas en Irak, luego de que por los menos ocho residentes fueron muertos por las fuerzas españolas que reprimieron una manifestación en rechazo a la detención de un colaborador de Sadr.
La protesta se transformó en un baño de sangre que dejó varios iraquíes muertos además de un soldado salvadoreño -la primera víctima latinoamericana desde el inicio de la ocupación- y un efectivo norteamericano.
“La base española Al Andalus fue atacada al mediodía. Los agresores dispararon contra nuestros soldados, que respondieron de acuerdo con el procedimiento”, dijo el comandante Carlos Harradón, vocero de la Brigada Plus Ultra, dirigida por los españoles y que incluye soldados salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y dominicanos.
El ministro de Defensa español afirmó en Madrid que los manifestantes reaccionaron al arresto del asistente de Al-Sadr, Mustafá al-Yacoubi, acusado por las tropas de la coalición de haber asesinado a un importante clérigo chiita que volvió a Irak luego de la invasión norteamericana.
En una clara señal de la creciente preocupación por la gravedad de los choques, el administrador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, lanzó una severa advertencia a los seguidores de Al-Sadr. “Esta mañana, un grupo de personas traspasó una frontera. Han empleado la violencia y esto no va a ser tolerado”, dijo Bremer.
Pero sus palabras no tuvieron demasiado efecto. La vecina ciudad de Kufa, al sur de Bagdad, era controlada anoche por milicianos chiitas y hombres armados leales a Al-Sadr que ocuparon las comisarías y los puestos de control de la ciudad.
En la sureña ciudad de Nasiriyah, las tropas italianas también intercambiaron fuego con milicianos y un oficial italiano resultó herido en la pierna. Los levantamientos se extendieron a Basora, bajo control de las fuerzas británicas.
En tanto, el ejército estadounidense informó que dos marines murieron en un ataque de la resistencia iraquí en Ambar, con lo que la cifra de soldados norteamericanos muertos en Irak superó los 600.
En otra protesta chiita, en la norteña ciudad de Kirkuk, un suicida hizo estallar un coche bomba e hirió a dos soldados norteamericanos.
En Bagdad, en tanto, los tanques de Estados Unidos hicieron frente a milicianos leales a Sadr. Siete soldados murieron en los choques y hubo decenas de iraquíes heridos. Al caer la noche, el barrio de Sadr City -una zona marginal llamada así en honor al padre del clérigo- tembló por las explosiones y los disparos de tanques y ametralladoras. Un humo espeso cubría el cielo. En las calles se alineaban milicianos armados vestidos totalmente de negro. Las tropas norteamericanas rodeaban el área y helicópteros de ataque recorrían la zona.
Mientras los combates se extendían en todo el país, Al-Sadr hizo un llamamiento a sus seguidores para que “aterroricen” al enemigo, ya que, según dijo, las manifestaciones ya no son útiles. La semana pasada, su diario semanal, Hawza, fue clausurado por las autoridades norteamericanas que acusaron a la publicación de incitar a la violencia. La clausura inició una semana de protestas que se volvieron cada vez más importantes e ingobernables.
Otros caminos
“Las demostraciones no sirven, ya que el enemigo ama aterrorizar y suprimir las opiniones y desprecia a los pueblos”, dijo ayer Sadr en una declaración distribuida por su oficina de Kufa. “Les pido que no recurran a las demostraciones porque se han vuelto una jugada perdedora y debemos buscar otros caminos”, les aseguró a sus seguidores. “Aterroricen a su enemigo, ya que no podemos permanecer callados ante sus violaciones”, pidió.
“Ahora estamos controlados por Sadr. Los norteamericanos deben irse”, pedía ayer la gente en Bagdad. “¡Terminó la ocupación!”, gritaban en las calles. Algunos testigos afirmaron que los seguidores de Sadr habían intentado tomar tres comisarías en Sadr City, un barrio en el norte de Bagdad, donde dos vehículos Humvees estadounidenses ardían en llamas.
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