RECAMBIO DE LA IGLESIA: BERGOGLIO PODRÍA QUEDAR AL FRENTE DEL EPISCOPADO
El centenar de obispos del país iniciarán este lunes su segundo y último plenario del año durante el que elegirán a sus nuevas autoridades. Todo indica que el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio —actual vicepresidente primero—, sería consagrado presidente de la Conferencia Episcopal. Pero también los religiosos deberán decidir si difunden, al término del cónclave, el primer pronunciamiento sobre la realidad nacional desde que asumió la presidencia Néstor Kirchner.
No se esperan cambios de perfil en la conducción de la Iglesia. Bergoglio, un moderado con preocupación social y distancia del poder político, sucedería al arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás, de posiciones similares. Otro tanto puede decirse de quienes ocuparían la vicepresidencia primera —que dejaría vacante Bergoglio— y la segunda —que hoy ocupa el arzobispo de Corrientes, Domingo Castagna—, los arzobispos de Tucumán, Luis Villalba, y de Mendoza, José María Arancibia.
Tampoco se esperan modificaciones bruscas en otros cargos clave. El obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, no puede ser reelegido al frente de Cáritas por llevar ya dos períodos seguidos. Bajo su timón, Cáritas —además de su creciente labor— supervisó los planes sociales y trabajó codo a codo con la ministra del área, Alicia Kirchner. Quienes se mencionan para sucederlo seguirían esa línea: los obispos de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani, y de Merlo—Moreno, Fernando Bargalló.
Casaretto —quien siempre privilegió el diálogo a la confrontación con el Gobierno— iría a la presidencia de la políticamente estratégica comisión de Pastoral Social, encargada de difundir la doctrina social de la Iglesia en los ámbitos políticos, empresariales y sindicales. Sucedería al saliente arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta, de un perfil ideológico similiar, aunque con un estilo más combativo como lo evidenciaron sus últimas declaraciones muy críticas hacia la Casa Rosada.
Con todo, hay expectativa por saber si, finalmente, los obispos producirán durante el plenario un pronunciamiento sobre la actualidad. Y, en tal caso, hasta donde sus consideraciones generales desde la óptica religiosa, rozarán aspectos de la gestión de Kirchner. De concretarse, se difundiría el viernes, un día antes de que finalicen las deliberaciones, que no se harán, como hasta ahora, en la casa María Auxiliadora, de San Miguel, sino en la quinta de retiros El Cenáculo, de Pilar.
El vocero del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld, confirmó que el equipo de Pastoral Social elaboró un primer borrador sobre “la situación del país a la luz de la doctrina social de la Iglesia”. Aclaró, sin embargo, que los obispos deberán evaluar —más allá de los seguros aportes que le hagan al texto— si el proyecto de declaración “está lo suficientemente maduro” como para difundirlo ahora o postergarlo para fin de año o comienzos del próximo.
Si bien nada trascendió sobre el contenido del borrador, es claro que muchos obispos están preocupados por “el estilo confrontativo del Presidente y cierto avasallamiento de las instituciones en el que incurriría”. Esto, a su juicio, iría de la mano de una falta de diálogo con la oposición y, en general, con aquellos sectores que difieren con aspectos de su gestión. Pero también es cierto que, tras las recientes elecciones, Kirchner se mostró poco y nada belicoso.
Los obispos valoran, en cambio, la firmeza puesta en la negociación de la deuda externa y la defensa del mercado interno. Quizá todo esto puedan decírselo personalmente a Kirchner si la nueva conducción de la Iglesia —como suele ocurrir— va a presentarle sus saludos al Presidente de la nación.
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