RECHAZO DE EMPRESARIOS A LA POLÍTICA DE PRECIOS DEL GOBIERNO
De manera enérgica o atenuada, con largas explicaciones o silencios sugestivos, los empresarios volvieron ayer a dejar sentado su pensamiento más polémico: los acuerdos de precios que impulsa el Gobierno pueden servir momentáneamente contra la inflación, pero no son, ni mucho menos, el ideal que ellos pretenden.
El escenario elegido fue el Precoloquio de Cuyo del Instituto para el Desarrollo Empresario Argentino (IDEA), que se desarrolló en la localidad de Godoy Cruz (el conurbano mendocino) y tuvo como eje temático la inversión en educación (ver sección Cultura).
No le costó demasiado a Alfredo Coto, dueño de la cadena de supermercados de ese nombre y presidente del Coloquio, insistir en lo que ha dicho ya en otras oportunidades. Sólo que esta vez fue mucho más contundente: “Yo he vivido todas las épocas -contestó, consultado por LA NACIÓN-. Nunca dieron resultado ni los acuerdos de precios ni el control de precios ni los precios máximos o sugeridos. Yo creo en el libre comercio, en la productividad y en la sobreoferta de productos para controlar los precios. Pero esto ya lo he vivido otras veces”.
Con él coincidió Pablo Devoto, presidente de Nestlé. Se retiraba a las apuradas de uno de los paneles, pero alcanzó a explicarse en pocas palabras: “A la larga, los costos van a tener que ser trasladados a los precios. Y en este tema, cuanto menos se meta el Estado, mejor”.
El argumento es que los aumentos salariales y de los precios de la energía que han tenido en las últimas semanas no podrán ser contenidos eternamente. Por eso, Enrique Pescarmona, presidente de Impsa, prefirió hacer la salvedad temporal al afirmar que la política oficial sobre este tema no le caía mal. “Yo creo que son positivos en el corto plazo. Los acuerdos evitan ciertas diferencias que puede haber en los mercados. Pero el ministro (por Roberto Lavagna) sabe que no se pueden extender mucho en el tiempo”, dijo.
Mesurado, Juan Manuel Forn, vicepresidente de Molinos, fue breve. Se limitó a recordar que el sector que representa había aceptado la propuesta oficial: “Nuestra industria ha cumplido los acuerdos y siempre estamos abiertos al diálogo en esta materia”.
No se trata de una discusión sencilla en el universo empresarial. Ningún ejecutivo olvida que Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina, desencadenó semanas atrás un fuerte malestar en el Gobierno por afirmar en voz alta lo que piensan toda la UIA y la mayoría de los hombres de negocios: que los precios deben ser libres. El argumento le significó una escarmentadora reprimenda, y varios industriales tuvieron que transpirar mucho para convencer a Lavagna de que no rechazara una invitación de la entidad fabril a una reunión en Córdoba.
Tal vez por eso sorprendieron las palabras de Coto, que también había sido objeto del enojo del presidente Néstor Kirchner luego de afirmar, hace un par de meses, en el Precoloquio de Rosario, que los aumentos salariales podían provocar inflación. Al día siguiente, Kirchner aludió públicamente al empresario y lo acusó: “No nos extorsionen más”.
Ayer se le recordó a Coto aquel incidente. Pero no se inmutó: “Así como nosotros criticamos al Presidente, él es libre de criticarnos a nosotros. Es el libre juego de la democracia”, contestó. En privado, tiempo atrás el empresario se había quejado ante sus pares de ser el único que hablaba sin eufemismos. “Me dejan solo”, había sido su reclamo durante una reunión entre ejecutivos.
Ayer volvió a hablar. Y cuestionó elípticamente, por ejemplo, la decisión de proteger a los industriales, otro tema sensible para el Gobierno. “Yo creo que no hace falta ninguna protección para con Brasil -dijo-. Si tenemos mayor productividad, más tecnología, vamos a ganar mercados. No protejamos tanto: tecnifiquemos. Ya tenemos un dólar que nos protege un poco.”
¿Volverá a irritarse el Gobierno? Los empresarios confían en que no. Pescarmona, por ejemplo, está convencido de que Kirchner asistirá, por primera vez, al Coloquio de IDEA, que se desarrollará en noviembre en Mar del Plata. “El Presidente va a venir porque, a esas alturas, ya habrán pasado las elecciones”, dijo.
Mientras tanto, el acceso al crédito volvió a ser otra de las preocupaciones empresariales en la reunión. Lo conversaron entre todos anteanoche, durante una comida en la casa del empresario vitivinícola Carlos Pulenta, en Vistalba, en la afueras de esta ciudad. Lo explicó Pescarmona: “La Argentina tiene un problema de financiamiento grave. Hay que ser creativos para encontrar una solución. Pero yo soy optimista porque está volviendo el crédito”.
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