Rechazo opositor al estado de excepción
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2016/05/Nicol%C3%A1s-Maduro.jpg)
Lo decretó Maduro por la crisis económica y “amenazas externas”.
La oposición venezolana se concentró ayer en Caracas para continuar con su cruzada a favor del referéndum revocatorio, al mantener la pulseada con el chavismo, pero con una nueva espada revolucionaria muy cerca de su cuello: el estado de excepción y emergencia económica decretado anteanoche por Nicolás Maduro “para derrotar el golpe de Estado” y “enfrentar amenazas externas”.
“Maduro debería usar su decreto como papel higiénico, para eso sirve”, contestó con dureza el gobernador Henrique Capriles, al concluir la concentración de la Mesa Unidad Democrática (MUD). Los opositores decidieron no marchar hacia el centro de Caracas, ante la nueva prohibición revolucionaria y la presencia de manifestantes chavistas, sabedores de que su presión en la calles es una carrera de fondo. Eso sí, Capriles volvió a convocar a sus simpatizantes el próximo miércoles para “marchar a las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE)”, en una repetición de lo ya ocurrido esta semana.
La proclamación presidencial del estado de excepción no concretó qué garantías constituciones serán derogadas o suspendidas. Maduro jugó con la ambigüedad, incluso provocó que su ministro de Comunicación saliera a puntualizar sus palabras. Según Luis José Marcano, el estado de excepción otorga a militares y policías “mecanismos para garantizar orden público ante la amenaza de grupos criminales”.
“Decidí aprobar un nuevo decreto que me dé el poder necesario para derrotar el golpe de Estado, la guerra económica, para estabilizar socialmente el país y enfrentar las amenazas que hay contra nuestra patria”, destacó Maduro en su intervención.
Además, el mandatario adelantó que ordenó el regreso a Caracas de Alberto Padilla, su embajador en Brasil, ante el “golpe” urdido por el Senado contra Dilma Rousseff. También programó maniobras militares “ante las amenazas intervencionistas” para el próximo fin de semana.
El anuncio gubernamental llega luego de que se agotaran los 120 días del decreto de emergencia previo, durante los cuales se activaron 21 decretos para “proteger al pueblo y a la estabilidad” del país. “Son decretos de paz, de amor, en el marco de la Constitución”, subrayó Maduro.
En cambio, el resumen del decreto de emergencia no puede ser peor para Venezuela: inflación disparada, agravamiento de la recesión, más escasez de comida y medicinas, constantes apagones eléctricos y cortes en el suministro de agua y la creciente conflictividad social (protestas, saqueos, robos y linchamientos).
“Se puede oír el crujido del hielo, se sabe que llega una crisis”, publicó The Washington Post, al hacerse eco de fuentes de la inteligencia de Estados Unidos.
“El decreto de emergencia no resuelve la crisis, sólo la agudiza y la profundiza, pero intenta atemorizar a quienes quieren protestar”, resumió Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.
El anterior decreto fue aprobado a la fuerza por la maquinaria revolucionaria, pese al voto negativo de la Asamblea Nacional, gracias a una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), convertido en el ariete del chavismo contra el Parlamento elegido en diciembre pasado.
La Constitución marca que el nuevo decreto debería ser confirmado por la Asamblea Nacional, algo inviable en la Venezuela de hoy, y ratificada su constitucionalidad por el TSJ.
“El estado de excepción se dicta a las puertas de un clima creciente de ingobernabilidad”, concluyó el politólogo John Magdaleno.
Este contenido no está abierto a comentarios

