RECICLAR LOS RESIDUOS, UNA TAREA QUE TOMA LA CIUDADANÍA
“En algunos lugares de nuestra ciudad, la basura se acumula en montañas de hasta tres metros. Frente a esto, creemos que es posible plantear alternativas ecológicas y solucionar el problema con participación de la gente. Es decir, no quedarnos a esperar que se cumplan promesas eleccionarias, y entender que hay ciertas responsabilidades que son del Estado, pero que también pueden llevar adelante los ciudadanos”. Así se expresa Graciela Lazzari, una militante ecologista de Villa Gobernador Gálvez. Ella es parte de un grupo de vecinos y comerciantes de esa ciudad, que impulsa el Programa de Separación de Residuos Urbanos.
“Este programa propone la colaboración entre vecinales, comerciantes, particulares y gente que vive de la recolección de residuos. La idea es implementar un sistema que permita separar lo orgánico de lo que no lo es, y poder reutilizar esto último”, explica Lazzari, quien considera que, con el tiempo, el programa redundará en la creación de nuevos hábitos y, también, de nuevos vínculos sociales.
Lazzari es integrante de la organización no gubernamental Aecolitoral, que advirtió sobre los riesgos ambientales como consecuencia de la instalación de la terminal y planta cerealera Cargill en la zona urbana de Villa Gobernador Gálvez. La militante indica que la ciudad –de unos 120 mil habitantes– no se ha expandido territorialmente, pero sí ha crecido su población. En consecuencia, también el volumen de residuos que se producen a diario. Según la mujer, los tres camiones municipales que se encargan de recolectar la basura no alcanzan a cubrir por completo la tarea.
DINERO Y CABEZA
En este contexto, los vecinos comenzaron a cooperar con dinero, o con conocimiento. Así, el pasado 17 de setiembre lanzaron la primera fase del programa, de concientización y obtención de los materiales necesarios. “Uno de los problemas es la falta de acceso a información práctica sobre modos de reciclar residuos, y sobre los riesgos que tiene el contacto con la basura. Logramos el apoyo de vecinales, para que ellas tomen la responsabilidad del reciclado junto a nosotros, y de comerciantes que destinaron dinero para la financiación del proyecto”.
En ese sentido, ya están listos los contenedores: amarillos para depositar allí papel y cartón; verdes, para plásticos, y azules para metales. “Existen estrategias para que la basura ocupe menos lugar. En el caso de los plásticos, pedimos que después de retirar las etiquetas de las botellas, las corten por la mitad y pongan por un lado la base, y por otro el pico. Los papeles ocupan menos lugar plegados que abollados; y las latas se pueden acumular en cajitas. Sí, es un trabajo extra, pero redunda en un beneficio para todos”.
La cadena finaliza con los cirujas, quienes tienen un lugar importante por ser encargados de darle a los residuos un destino, a través de la comercialización de los deshechos reutlizables.
“En época preelectoral, la basura es parte de la agenda, pero no después. Si más adelante el municipio ayuda a complejizar el programa, bárbaro. Pero en este momento, es urgente empezar a trabajar”, consideró Lazzari finalmente.
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