RECLAMAN EN EUROPA UNA LÍNEA MÁS DURA CONTRA FIDEL CASTRO
Legisladores de España, Italia y Alemania reclamaron el sábado una línea más dura frente a Cuba como consecuencia de la resonante expulsión de una decena de parlamentarios y periodistas que viajaron a la isla, donde se realiza una asamblea de disidentes.
El gobierno español exigió el sábado a La Habana una explicación de por qué se había expulsado a dos ex senadoras nacionales. Las mujeres, Isabel San Badomero y Rosa López Garnica, del opositor Partido Popular, fueron sacadas de su hotel en la capital de Cuba y enviadas al aeropuerto, donde se las obligó a embarcar de regreso. Una acción similar fue adoptada con parlamentarios de Alemania, Polonia y la República Checa y con numerosos periodistas que viajaron a cubrir el evento.
El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, dijo que se trataba de “un incidente grave y desagradable”. Madrid abogó a comienzos de año por el levantamiento de las sanciones que la Unión Europea mantenía contra Cuba y que fueron eliminadas en enero pasado.
La asamblea disidente la encabeza la economista Marí Beatriz Roque, quien ayer en La Habana dijo que las expulsiones “son una muestra de cómo quiere el gobierno cubano exportar el totalitarismo y es algo que va dar al traste con las opiniones que hay en el mundo acerca de lo que está sucediendo en Cuba”.
En Alemania, el diputado Arnold Vaatz, que también fue expulsado de Cuba el viernes, instó a la Unión Europea a adoptar una línea más dura hacia el gobierno de La Habana. “Con su decisión de levantar las sanciones la Unión Europea se ha hecho cómplice del gobierno de Fidel Castro”, dijo Vaatz, según el diario Leipziger Volkszeitung.
En Roma, el canciller Gianfranco Fini también había convocado al embajador cubano para que explicase la expulsión de un periodista italiano de la isla. Se trata del enviado del Corriere della Sera, Francesco Battistini, que fue retirado de su hotel y echado del país. El periodista llegó ayer por la tarde a Milán, en el norte de Italia, donde fue recibido por un enorme grupo de colegas y operadores de televisión.
La decisión adoptada por el gobierno de Castro debilitó claramente a sus aliados internacionales y se convirtió en una inyección de vitalidad para sus más importantes enemigos, al tiempo que activó internas políticas, en especial en España, cuyo gobierno socialista había intercedido en favor de La Habana.
Mariano Rajoy, líder de Partido Popular, cargó sobre la administración de José Luis Rodríguez Zapatero y se preguntó “dónde está escrito que el presidente del gobierno español deba hacerse popular con un tirano como Fidel Castro, tal como demostró nuevamente ayer, o con alguien que está desequilibrado, como el presidente de Venezuela?”
Entre tanto, el presidente de EE.UU., George Bush, recibió ayer a representantes de la diáspora anticastrista cubana de Miami y elogió la asamblea de los disidentes: “El pueblo (norte)americano los apoya”, dijo.
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