RECLAMO DE TAXISTAS POR SEGURIDAD
Representantes de la Sociedad de Taximetristas y del Sindicato de choferes hicieron público, ante los medios, su reclamo por mejores condiciones de seguridad. El panorama que describieron es sumamente dramático: hay por lo menos un robo diario y siempre con uso de armas (blancas o de fuego), lo que pone en riesgo la vida de los trabajadores.
“Tenemos que recurrir a los medios en busca de algún apoyo porque no estamos encontrando ninguna respuesta de parte de las autoridades policiales. Hay buen diálogo, nos atienden muy bien pero la respuesta no está y los operativos en la calle no se hacen”, sostuvo Alberto Scarpa, titular de la Sociedad.
Si bien la preocupación principal es por la vida de los taxistas, también alarman las consecuencias de los robos: “Nos dejan sin el elemento necesario para nuestra tarea que es la ticketera, y reponerla cuesta bastante dinero”.
Según describieron, los robos se producen a cualquier hora, incluso “el otro día hubo uno a la una de la tarde”, recordó Scarpa y advirtió que ocurren en cualquier lugar de la ciudad, aunque con mayor asiduidad en la zona roja.
Otra característica común es que los ladrones son muy jóvenes y “sorprende que en muchos casos están bien vestidos, como para que uno pueda confiarse; después nos roban”.
De miedo a pánico
Luis Latino, tesorero del Sindicato que agrupa a los trabajadores del sector, recordó que hace un año, cuando se produjo la trágica muerte de Ismael Libedinsky y sus colegas taxistas protagonizaron un reclamo frente a Casa de Gobierno, los operativos se incrementaron de tal manera que prácticamente no se produjeron robos. “Pero a medida que fueron disminuyendo los controles policiales, los hechos delictivos aumentaron y hoy no tenemos ningún operativo en la calle”, advirtió Jorge Campos, secretario general. A modo de ejemplo, cuenta una experiencia: “Hace un tiempo, iba con un pasajero sospechoso hacia la zona norte, me crucé con un patrullero, le hice señas de luces para ver si me seguía y él siguió su camino”. Afortunadamente no pasó nada y la historia terminó bien.
Daniel Di Giorgio, secretario de la Sociedad, agregó otro ingrediente a la preocupación general: “El clima de inseguridad lo vive toda la población y todas las actividades comerciales, pero nosotros tenemos ciertas características que hacen que el miedo se transforme en pánico; estamos atados con un cinturón de seguridad, el delincuente actúa a espaldas nuestras y dentro de un habitáculo de reducidas dimensiones”.
Todo esto lleva a que algunos taxistas no quieran entrar en ciertos barrios o no se detengan cuando hace señas alguna persona que parece sospechosa.
Dos cosas quedan en claro: cuando la policía salió a hacer operativos, los robos disminuyeron prácticamente a cero. Además, el reclamo se ventiló primero por los medios que aseguran una respuesta efectiva y rápida, pero si no se obtienen resultados se trasladará al propio gobernador.
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