RECLAMO DE VETERANOS DE MALVINAS
En una carta al presidente de la Federación Provincial de Ex-Combatientes de Malvinas -abierta a la opinión pública en general-, exponen que los argumentos para no reconocerles la condición pretendida se apoyan en que no fueron trasladados al terreno de las islas. A ello responden que “todos los servicios de apoyo y logística que prestamos en ese momento desde el continente, son considerados en el Derecho Público Internacional, como verdaderas `acciones bélicas’, y en tal carácter, se nos reconoce el rango de Veteranos (Ex-combatientes)”.
Citan que, según la Federación Provincial (y concretamente, su titular Roberto Rada), ellos “no pusieron el pecho a las balas”. Y responden que “con ese mezquino y parcial criterio, lo pusieron tantos veteranos, por ejemplo, de la Armada, que sí recibieron el reconocimiento de su propia Fuerza (aún cuando muchos de sus barcos ni siquiera se movieron de puertos continentales), ni ninguno de todos quienes nunca hicieron contacto con el enemigo”. Sostienen que, por lo demás, “también entre nosotros hubo compañeros con secuelas gravísimas”.
Dictámenes
Traen en su apoyo dictámenes de la Defensoría del Pueblo de la provincia y la Secretaría de Derechos Humanos según los cuales “debe considerársenos en pie de igualdad, con derecho a ser reconocidos y a que se nos otorgue el trato igualitario que las leyes hasta hoy, y anticonstitucionalmente -ya que violan Tratados Internacionales con rango constitucional- no consagran”.
Recuerdan, además, que cuando el pasado 24 de noviembre de 2005 se intentaba tratar en la Legislatura provincial un proyecto de ley que equiparaba a todos los llevados a sostener los esfuerzos bélicos (veteranos de las islas y veteranos del continente), “con una actitud de absoluta violencia y arrogancia, con insultos, amenazas, bombas de estruendo, patoterismo en las puertas del Palacio Legislativo”, miembros del grupo reconocido impidieron que el tema se debatiera.
El documento, firmado por una veintena de representantes de Rafaela, Santa Fe y Santo Tomé concluye propiciando que “una sana reflexión los oriente a dejar de lado su inentendible egoísmo. Ojalá comprendan que el esfuerzo de guerra lo hicimos todos, ellos en las islas, nosotros en las bases continentales; en fin: en todas aquellas acciones bélicas sin las cuales la guerra no hubiera podido sostenerse ni un día”.
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