RECLAMOS EN VANO, DEMORAS Y TRAMPAS
Lejos de desaparecer, las secuelas de la inundación de abril de 2003 tienden a disparar, día a día, nuevos problemas para los afectados directos. Uno de los casos más emblemáticos tiene como epicentro los galpones de Vialidad Provincial de avenida Peñaloza y Gorostiaga, donde todavía hoy quedan cinco familias evacuadas malviviendo desde hace tres años en condiciones indignas, sin baños químicos ni agua caliente y a la espera de una respuesta oficial que se demora.
El año pasado, presentaron una denuncia en la Justicia por incumplimiento de deberes de funcionario público contra miembros de las administraciones provincial y municipal. Hoy, Paula Condrac, abogada de estas familias, dijo a “El ombligo del día” que sus patrocinados siguen en los galpones sin recibir ninguna ayuda estatal, ni de la provincia ni de la Municipalidad. “Tienen problemas con los baños y no tienen agua”, ilustró la abogada”.
Esta situación fue denunciada el año pasado en la Fiscalía Nº 6, bajo la figura de “abandono de personas”; desde entonces, nada ha cambiado. Es más: la abogada Paula Condrac confirmó que, hasta el momento, no se llamó a indagatoria a ninguno de los funcionarios denunciados en la presentación.
Pero hay más elementos en esta historia. La Dirección de Vivienda y Urbanismo de la provincia, según dijo la abogada, adjudicó en forma directa viviendas para inundados y no por el sistema de sorteo. Y la gente de los galpones, naturalmente, se quedó sin la posibilidad de acceder a ese mínimo beneficio.
Los cálculos oficiales indican que unas 14 mil familias de inundados iniciaron los trámites para acceder a una vivienda. Desde mayo de 2003 hasta hoy, nacieron tres bebés en los galpones de Vialidad; en la actualidad, unas veintes personas –cinco familias– continúan padeciendo las secuelas de la furia del Salado.
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