RECOMPENSA POR UN TESTIGO QUE LLEVA CUATRO DÍAS DESAPARECIDO
La provincia de Buenos Aires ofrecerá una recompensa de 50 mil pesos a quien aporte datos del paradero de Jorge Julio López, uno de los querellantes en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, que se encuentra desaparecido desde el lunes.
Anoche, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, firmó un decreto por el que se ofrece esta suma y el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, recibió a los familiares de López, junto con integrantes de organizaciones de Derechos Humanos.
La Secretaría de Derechos Humanos bonaerense informó, además, que publicará un aviso en los principales diarios en el que consta la foto del albañil de 77 años, solicitando información acerca de su paradero.
López prestó testimonio sobre su secuestro, llevado a cabo en octubre de 1976 por una “patota” que integraban, entre otros, Etchecolatz. Estuvo detenido en los centros clandestinos Destacamento policial de Arana, “Pozo de Arana”, y Comisaría Quinta de La Plata. Su testimonio fue clave para que se condenara a reclusión perpetua al represor, porque fue él quien lo reconoció como su torturador.
El martes debía presentarse a presenciar los alegatos de la querella, pero no apareció. Ante esta situación, que se prolongó hasta hoy, se realizó la presentación de un Habeas Corpus, denuncias en diferentes organismos estatales y se está llevando a cabo una ardua búsqueda en la ciudad de La Plata.
Guadalupe Godoy, miembro de la Asociación le expresó a perfil.com su preocupación porque se trata de “un hombre mayor, que siempre colaboró”.
“El juicio remueve muchas cosas”, aseguró Godoy, e indicó que “sólo hay que ver la cara de los secuestrados y de los familiares para darse cuenta de que están con mucha angustia encima”, por eso, asegura, la “desaparición” de López “tiene que ver con el juicio”.
Además, la búsqueda incluyó el centro en el que estuvo detenido durante la dictadura y lugares en los que “él decía sentirse seguro”. El testimonio de Lopez es considerado por la Asociación como “muy importante” porque “no se trata de alguien de clase media, o de un estudiante”; dos de los casos más difundidos en cuanto a secuestros y desapariciones durante la última dictadura, sino de “un albañil que militaba en la unidad básica de Los Hornos”. Por eso, “el juicio es una reivindicación frente a los vecinos y la familia”.
En la asociación no descartan ninguna hipótesis. “Todavía no queremos hacer denuncias”, explicó Godoy.
Este contenido no está abierto a comentarios

