RECONSTRUIR EL ESTADO Y VALORAR EL CONOCIMIENTO PARA NO REPETIR ERRORES
El Consejo Superior de la UNL aprobó el jueves una dura declaración a un año del desastre hídrico. El documento, que retoma las palabras vertidas en uno similar aprobado por el Consejo Directivo de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas días pasados, plantea el día después como una oportunidad para el cambio y una apuesta al futuro, siempre y cuando ese futuro esté sostenido en una conciencia clara de las razones por las cuales sucedieron las cosas.
“Entender que en ciudades como Santa Fe la inundación es siempre posible -sostiene- y que hay que estar preparado para convivir con ella es la clave de un cambio cultural que debe abarcar a todos los sectores de la sociedad”, para reducir los niveles de riesgo y modificar los paradigmas desde los que se gobierna el tratamiento de este problema. Reconstruir el Estado con participación de la ciudadanía y valorización del conocimiento para enfrentar la inundación desde una nueva concepción “que integre el sistema natural y el sistema social”, es una de las claves para avanzar hacia el futuro sin repetir los errores del pasado, indica el cuerpo.
Finalmente, el documento plantea de manera expresa el compromiso de la comunidad universitaria de participación y trabajo en el tratamiento de estos problemas.
Durante la sesión, el rector Ing. Mario Barletta mencionó el listado de proyectos que desde la casa de estudios -en conjunto con todo el sistema académico científico articulado en el Procife- se presentó a los organismos correspondientes de los gobiernos provincial y municipal para encarar de manera integral la reconstrucción para el desarrollo de Santa Fe, y de los cuales solamente tres se encuentran en ejecución.
Asimismo, distintos consejeros recordaron y destacaron la participación de la comunidad universitaria, a través de sus estudiantes, docentes y no docentes, en las tareas de asistencia ante la emergencia y de asesoramiento disciplinar específico en las más diversas facetas que debió enfrentarse durante y después de la inundación.
Finalmente, se adhirió a los actos y movilizaciones promovidos por la FUL y por diferentes organizaciones no gubernamentales para recordar los trágicos días de fines de abril de 2003.
Los estudiantes pidieron justicia
La Federación Universitaria del Litoral (FUL), entidad que efectuó un trabajo fuerte durante la emergencia hídrica del año pasado, realizó ayer su propio acto, una hora antes se sumarse a la Playa de Mayo.
En la explanada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, alrededor de 150 estudiantes de la UNL se congregaron para conmemorar el año de la catástrofe. Fue un momento de reencuentro de los jóvenes voluntarios que prestaron su colaboración a los evacuados, y una oportunidad para que los estudiantes de la Universidad que estuvieron inundados hicieran oír su voz.
Se repartieron escarapelas negras, como símbolo de luto, y dos jóvenes leyeron emotivas cartas escritas por ellos, donde contaban su experiencia y hacían fuertes críticas hacia “quienes debieron prevenir y no lo hicieron”.
Carolina Filippon contó como aquel 29 de abril de 2003 se levantó temprano a estudiar, y cómo ese mismo día terminó autoevacuada junto a su familia. “Pasamos hambre, perdimos todo, y la indignidad llega hasta ahora, cuando pretenden hacernos renunciar por dinero a un derecho”, criticó la estudiante. Habló de los caudillos “con facetas desvergonzadas”, y de cómo a los inundados “se nos trata como `prostitutas electorales’ porque nos usan, nos lastiman y nos ultrajan para después lavarse la boca con promesas”.
“TODO SE NIEGA, NADA SE ASUME”
La FUL tuvo una actuación fundamental durante la catástrofe hídrica. Además de reclutar y distribuir cientos de voluntarios entre los centros de evacuados, tuvo una participación activa en la búsqueda de personas, y en la recolección de donaciones.
Katya Zuska, presidenta de la FUL, dijo que el motivo que los decidió a realizar el acto es “exigir justicia, buscar la verdad y resignificar el protagonismo social que espontáneamente y frente al dolor asomó esos días”.
“Hoy el dolor no ha cesado porque a cada uno no le tocó lo que le correspondía”, señaló, al dirigirse a los estudiantes. Pidió, ante todo, “castigo para los responsables; y para los afectados el resarcimiento, primero moral y después económico”.
“Todo se niega, nada se asume”, disparó la titular de la FUL, entre otros duros conceptos, en los que reservó un espacio para agradecer los gestos de solidaridad de la juventud durante la inundación.
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