RÉCORD: EN EL PAÍS CIRCULAN 26,3 MILLONES DE TARJETAS DE PAGO
Nunca antes en el país hubo tantas tarjetas de pago en circulación. La cifra ya es récord. Son, en total, 26,3 millones de plásticos, de crédito y de débito, que mueven casi 2.700 millones de pesos por mes. Apuntalado por la reactivación económica, el fenómeno responde a varios factores: desde la guerra de bancos que ofrecen promociones y descuentos, el financiamiento en cuotas, tasas de interés más baratas y la devolución del IVA, hasta la seguridad y la comodidad que brindan a la hora de pagar los consumos.
Según datos de la cámara que agrupa a las emisoras de tarjetas de crédito y de débito (Atacyc), después de la crisis de 2001 los dos productos se empezaron a recuperar con fuerza. Así, hoy hay en circulación 12,9 millones de tarjetas de crédito y 13,4 millones de débito, las que emiten los bancos y también las entidades no financieras.
Si bien el pico máximo en la cantidad de tarjetas de crédito se registró antes de la crisis, con 13,1 millones, cuando las de débito arañaban los 12 millones, en conjunto el dinero plástico nunca llegó a la cifra actual.
Así, sobre una población calculada de 38 millones de habitantes, uno de cada 3 argentinos tiene tarjeta de crédito. Y la misma relación se da con las de débito.
En Visa —líder en la emisión de plásticos— señalan que las de crédito ya superaron los 6 millones que tenían a fines de 2001. “Ahora estamos en 6,8 millones (22% más que en el mismo mes del año pasado) entre habilitadas, en mora y en proceso de activación”, detalla Diego Soldati, gerente de Desarrollo de Productos y Servicios de Visa. “Tenemos 8,2 millones de tarjetas de débito: 15% más que en 2004.”
Con la hecatombe económica, la cartera de tarjetas de crédito se había reducido en 3 millones: por el enojo de la gente con los bancos, por la cancelación de tarjetas por falta de pago y porque los bancos redujeron el límite de compra. A la vez, muchos la guardaron durante varios meses en el fondo de la cartera. Pero en 2003 “resucitaron” de la mano de descuentos, la devolución de tres puntos del IVA y el regreso de las cuotas sin intereses.
Tibiamente, los bancos comenzaron a ofrecer promociones que atrajeron a muchos clientes. Uno de ellos es Daniel Rojo —arquitecto, 38 años, 2 hijos—, que desde entonces no dejó de aprovechar los descuentos del 5% al 25% que obtiene por comprar en determinados comercios. “Es una gran ayuda para la economía familiar: pago menos IVA y consigo importantes descuentos. En junio tuvimos que comprar una heladera y en Frávega me hicieron 15% de descuento y nos ahorramos cerca de 300 pesos.”
“Con las promos, los volúmenes de consumo aumentaron más del 100%”, apunta Mariana Cavalli, gerente de Medios de Pagos del Francés. “Más del 70% de nuestros clientes con tarjeta usan los descuentos”, informa Roberto Ripari, gerente de Marketing del Banco Río. “Tenemos más de 1.100.000 clientes activos y nuestra participación en el consumo de tarjetas creció del 10,7%, antes de la crisis, al 15,7% en la actualidad”, agrega. Disco, Esso, Garbarino y Personal son algunas de las cadenas que brindan descuentos del 10% al 15% y hasta 24 cuotas sin interés a los clientes del Río. “Los acuerdos vencen a fin de año y ya se están renovando para seguir en 2006”, afirma Ripari. En el menú de ofertas de la mayoría de los bancos también participan, entre otros, restoranes, cines, hoteles, farmacias, negocios de indumentaria y de belleza y espectáculos. Y los resúmenes llegan con abultados catálogos de descuentos.
Los especialistas no dudan: la tarjeta de débito llegó para quedarse, repiten. Es que antes de 2001, muy pocos sabían que con el plástico que usaban para cobrar el sueldo en los cajeros automáticos podían pagar en forma directa en los comercios.
Obligada por el corralito, la gente debió empezar a usarla para pagar con el dinero retenido: se abrieron más cuentas y creció el número de tarjetas. Tras un leve descenso en 2003, la cifra subió con la bancarización de nuevos trabajadores y la apertura de sus cuentas sueldo.
“Antes del corralito, las ventas con débito sólo acumulaban 150 millones de pesos al año, mientras que en 2004 el volumen mensual fue de 479 millones. Es un crecimiento del 30% anual”, apunta Soldati, de Visa, que en 1994 lanzó al mercado el producto Visa Electron.
Con la tarjeta de débito se paga al contado, el monto de la compra se debita en el día, en forma automática, siempre y cuando haya plata en la cuenta: el techo lo impone el sueldo del consumidor. Y accede, en forma simultánea, a una rebaja de 5 puntos en el IVA y a los descuentos que ofrecen comercios y bancos.
Quienes no llegan a fin de mes o buscan comprar en cuotas saben que la tarjeta de crédito es una gran ayuda, siempre que se sigan de cerca los gastos de financiamiento y mantenimiento.
En Visa dicen que la de débito se utiliza más en gastos cotidianos, como súper y combustible, mientras que para la compra de electrodomésticos, ropa y viajes la gente opta por pagar con la de crédito y financiar en cuotas. Pero ésta se usa más que la de débito. En Visa dicen que gráficamente es 70% contra 30%.
Para los consumidores que pagan con la tarjeta de crédito hay un aliciente. Según el informe que periódicamente realiza la Subsecretaría de Defensa del Consumidor, el interés que cobran los bancos se estabilizó y hubo un suave descenso en el que perciben las entidades no financieras. Así, la tasa de financiación máxima promedio en pesos para los bancos es de 30,37% anual (bajó 0,1% respecto a junio), y la de las no financieras, de 32,48% anual, con una reducción del 0,44%.
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