RECRUDECE LA OFENSICA DE ETA: SEGUNDA BOMBA EN 72 HORAS
La organización terrorista vasca ETA hizo estallar ayer en Zaragoza, norte de España, su segunda bomba en 72 horas —sin producir víctimas en ninguno de los dos casos—, al tiempo que reconoció “nuevas oportunidades” para una negociación política, pero reafirmando que “el camino es, como hasta ahora, la lucha tensa y la presión popular”.
Con el trasfondo de lo que sucede en Irlanda del Norte con el IRA hay cierta esperanza entre los españoles de acabar con la vía armada de ETA para presionar por la independencia vasca. Pero el gobierno que dirige José Luis Rodríguez Zapatero aprobó en Diputados una autorización para abrir un diálogo con ETA siempre que los separatistas mas violentos primero depongan las armas incondicionalmente, lo que ayer volvió a quedar desechado. En el atentado número 24 de este año, ETA se atribuyó la explosión de una pequeña bomba en una estación eléctrica inactiva en Añón de Moncayo (Zaragoza) de sólo 300 habitantes. La policía dijo que hubo algunos daños materiales y ninguna víctima, igual que el domingo cuando en una fábrica de Avila explotó otra bomba de ETA.
La acción de ayer coincidió con la visita a Zaragoza de Rodríguez Zapatero, quien presidió una reunión del Estado Mayor. El Ministerio de Interior español condenó el ataque y aseguró: “Hay que seguir luchando contra ETA con toda la fuerza del Estado de Derecho y democrático”.
Horas antes de la explosión, ETA admitió en un comunicado que está ante “nuevos riesgos” y “nuevas oportunidades” que pueden llevar a “lograr una situación democrática en la que se reconozcan los derechos de Euskal Herria (la ‘Patria vasca’)”, pero insiste en la necesidad de “seguir empujando; el camino es, como hasta ahora, la lucha tenaz y la presión popular”.
Luego repasa su lucha desde 1968, que provocó unos 800 muertos, la cual, en su opinión, “podría resumirse en una frase: a la opresión y negación de estos 30 años de democracia franco-española le estamos respondiendo con la lucha de resistencia y construcción de otros 30 años”.
El gobierno español insiste que quiere dialogar por la paz pero sólo una vez que ETA abandone las armas. El mandato en ese sentido, impulsado por la bancada socialista y aprobado en mayo en Diputados, no contó con el apoyo del Partido Popular.
El grupo terrorista ETA tiene actualmente parte de su cúpula entre rejas y vive un proceso de renovación de su liderazgo.
En su comunicado, difundido en la edición on line del diario independentista Gara, ETA repasa la situación política interna en el País Vasco, gobernado desde 1980 por el Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado), y dice que “la opción de lograr una situación democrática en la que se reconozcan los derechos de Euskal Herria también está aquí”. Recuerda que en 2004 su brazo político, Batasuna, lanzó un llamado a un “diálogo político”.
El lunes, una encuesta de la cadena Ser mostró que 52% de los españoles cree que el gobierno de Zapatero debe abrir negociaciones con ETA.
La organización separatista criticó la posición del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y su proyecto de soberanía “renegando otra vez de la independencia, de la única opción que puede garantizar el futuro y la supervivencia de Euskal Herria. Lo pretenden adornar con bonitas palabras para disimular su traición —continuó— pero, al fin y al cabo, con conceptos como el de la ‘soberanía compartida’, están renunciando a los derechos de Euskal Herria y abogando por la dependencia bajo España-Francia”.
La portavoz del gobierno vasco, Miren Azkarate (del PNV), dijo que la sociedad “espera un comunicado que no es éste, sino aquel en el que algún día anuncie el fin del uso de la violencia”.
“Nos llega el mismo día en el que desde Irlanda del Norte se difunde la destrucción del arsenal del IRA. Esa es la noticia de la que está pendiente la sociedad vasca”, subrayó Azkarate.
Por su parte, Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, partido puesto en la ilegalidad por Madrid, señaló que el comunicado de ayer de ETA “hay que entenderlo en un determinado contexto en el que lo fundamental es que ETA certifica que existen nuevas oportunidades para encarar una solución democrática al conflicto, aunque también señala riesgos”.
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