RECRUDECE LA VIOLENCIA EN IRAK: 22 MUERTOS
Volvió a recrudecer la violencia en Irak. Al menos 22 personas murieron, incluidas tres niños y un camarógrafo iraquí de la cadena norteamericana ABC, en varios combates librados en las últimas horas entre soldados estadounidenses y miembros de la resistencia iraquí.
El primer enfrentamiento tuvo lugar anoche en Falluja, 60 kilómetros al oeste de Bagdad. Los médicos del hospital de esa ciudad informaron que el camarógrafo Bourane Mohammad al Louhaybi y al menos diez civiles, entre ellas tres niños, murieron a raíz de los disparos. También hubo 25 personas heridas.
Según testigos citados por la prensa, fuerzas estadounidenses fueron atacadas por guerrilleros cuando ingresaron al barrio Hay Al Askari para realizar operativos casa por casa, en busca de rebeldes.
Miembros de la resistencia caminaban por las calles armados con morteros, lanzagranadas y fusiles de asalto con los que enfrentaron a las tropas estadounidenses, en uno de los peores combates urbanos de los últimos meses.
El segundo episodio ocurrió en la norteña ciudad de Tikrit, donde nació el derrocado presidente iraquí Saddam Hussein. Allí cuatro paramilitares, colaboradores de la policía iraquí y las tropas estadounidenses, y otros tres hombres armados, de la resistencia, murieron durante un enfrentamiento.
Fuentes militares estadounidenses explicaron que los combates se generaron cuando los presuntos rebeldes resistieron un operativo de un comando paramilitar civil, cuerpo que realiza habituales operativos junto a las tropas de ocupación extranjeras.
Hoy, ocurrieron dos ataques más. Uno fue en Mosul, al norte de Bagdad, donde los rebeldes utilizaron misiles para destruir la oficina del gobernador provincial. Hubo cuatro muertos, incluyendo una chica de 13 años y dos mujeres, y 19 heridos. El jefe de la policía local dijo a la cadena árabe Al Jazzera que los rebeldes dispararon tres cohetes Katyusha contra el centro de gobierno y luego huyeron. En Bagdad, una bomba oculta al costado de una calle estalló al paso de dos vehículos con guardaespaldas iraquíes en la ribera este del río Tigris, cerca del cuartel general de la coalición lideradas por Estados Unidos. Los guardaespaldas viajaban en dos todo terreno sin patentes y con los vidrios polarizados, como los que suelen usar los servicios de información estadounidenses en sus misiones en Irak. Tras la detonación del explosivo, los iraquíes abrieron fuego contra los vehículos. Siete guardaespaldas resultaron heridos en el ataque, cinco de ellos de gravedad. Los siete guardaespaldas son iraquíes empleados por una empresa que se dedica a la protección de expertos occidentales.
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