REDACTAN DE URGENCIA UNA NUEVA LEY LABORAL EN FRANCIA, PERO SIGUE LA CRISIS
Dialogo primero con sindicatos y estudiantes y después, una nueva ley para el Contrato Primer Empleo, tan estigmatizado socialmente que hasta puede cambiar su nombre. Esta es la salomónica decisión que adoptaron en conjunto el primer ministro Dominique de Villepin y su adversario gubernamental, el ministro del Interior Nicolas Sarkozy, para salir de la crisis en Francia.
La resolución de una nueva ley fue anunciada por el presidente Jacques Chirac, cuando en una solución chiraquiana decidió promulgar la ley pero modificarla en sus dos puntos más cuestionados. Uno es la duración del contrato, que redujo de 2 años a 1 y el otro es la justificación del despido. Un delicado ejercicio de equilibrio para salvar la cara de su hostigado premier y un intento de que en la crisis no haya “ni vencedores ni vencidos”, dentro y fuera del gobierno.
Dominique de Villepin evaluó que el presidente había conseguido una fórmula magnánima para no dejarlo en ridículo y la oposición ya no pedía su cabeza. Entonces, decidió dar un paso y olvidarse de su obstinación por cambiar las cosas en un país donde hace 30 años ninguna reforma vital puede ser implementada por falta de consenso.
Llamó al ministro del Interior Nicolas Sarkozy y a sus diputados de la UMP, el partido que “Sarko” preside, para acordar que presenten un nuevo texto de ley, que deberá pasar por el Parlamento para ser aprobado. Pero antes habra diálogo social si los sindicatos y estudiantes aceptan. Los diputados de la UMP son los que le habían quitado el apoyo a De Villepin en la Asamblea y sugerían el retiro del CPE, diálogo y nueva ley. Uno de los juegos des leales de los “sarkozistas”, con la vista puesta en la carrera presidencial de su candidato, contrincante de De Villepin en la derecha conservadora francesa.
Sarkozy y su aliado Bernard Accoyer anunciaron que este “proyecto de ley será presentado lo mas pronto posible” por los parlamentarios de la UMP a la Asamblea Nacional. “Pero al comienzo de la semana, inmediatamente, nosotros esperamos y haremos todo para abrir un diálogo. Un intercambio con todas las organizaciones sindicales, profesionales y de los jóvenes que que quieran participar” indicó Bernard Accoyer, presidente de la UMP en la Asamblea Nacional.
Sarkozy se pronunció.”Nosotros estamos bien de acuerdo en esta línea estratégica. Ahora es necesario que todos comprendan que todo debe terminar lo antes posible, que los estudiantes puedan recomenzar a estudiar, que los liceístas (secundarios) vuelvan a los liceos y que se puedan encontrar las condiciones de un diálogo profundo, sobre la base de lo que dijo el presidente de la República. Que todos los que quieran realmente un diálogo acepten la mano. Nosotros estamos decididos a conducirlo” dijo.
La UMP tratará de establecer un diálogo inmediatamente con los sindicatos, que han ratificado la marcha y huelga general para el martes próximo. Once partidos de izquierda presentaron un pedido para que retire el CPE. Los socialistas, los verdes, los comunistas y los trotskistas denunciaron que “el gobierno quiere dividir el movimiento de rebelión” y se reunirán el 5 de abril para concertar medidas comunes.
Los sindicatos probablemente no cederán hasta después del martes, día de la huelga general. Primero demostraran su fuerza para negociar mejor. Al final, el CPE será jurídicamente legal pero políticamente inviable.
Este consenso dentro del propio gobierno era indispensable después de otra noche de manifestación y violencia en París. Bajo el grito de “la calle es nuestra” y después de escuchar el discurso de Chirac, los estudiantes decidieron seguir su protesta. Más de 500 partieron de la plaza de la Bastilla, cruzaron el Sena y pronto se convirtieron en 6.000 cuando llegaron a la plaza de la Concorde, a pasos del palacio del donde vive el presidente francés.
La policía no los dejó avanzar hacia el Elíseo ni a Matignon, sede del gobierno y donde ejerce sus funciones el premier De Villepin. La protesta no impidió el humor. Los manifestantes recorrieron París de madrugada, cantando: “París, despierta” y somnolientos parisinos sonreían —o insultaban— desde las ventanas. Cuando llegaron a la rue Clichy, se solidarizaron con las “precarias del sexo” frente a un “sex-shop”. Cantaron: “Las chicas con nosotros”. Su alegría no impidió que los “casseurs” (vándalos) reaparecieran. En la madrugada hubo violentos incidentes entre ellos y la policía.
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